Acabamos de poner el belén. Hoy he ido con mi hermana a ver una exposición y luego a comer a un sitio súperchulo. Todo esto debería llevarme a un sentimiento de felicidad. Pues no. Ha sido poner el belén, algo que siempre disfrutaba, y ver que ya me tiemblan tanto las manos que no puedo colocar las figuras. Si, el año pasado también, pero al menos estaba mamá. No sé. Esto tiene mala pinta. Solo puedo pedirle a Dios ayuda para que mi neurona de la alegría se dipspare y mande. Que os prometo que tengo muchas ganas de pasar una feliz navidad.

Anuncio publicitario