Estoy algo agobiada. Este finde he tenido una convivencia. Mis amigos ne hán dado de comer, incluso me han tenido que cepillar los dientes; todo por la maldita perdida de fuerza en los brazos. Todo esto lo llevo bastante mal, ya que son cosas que antes hacia yo ¿Voy a sentirme así el resto de mi vida? Desde luego que no. Ni tampoco me pienso resignar, como muchos creerían . Tengo un método mucho más infalible que es simplemente pedirle ayuda a Dios, pues sé que yo sola no puedo , y así entre Él y mi cabezonería, lograré aceptarlo y de ahora en adelante mi vida podrá ser muy agradable

G