Himno

Qué diré yo, miserable, quién me será favorable, si el justo tiene temor? Rey sublime y majestuoso, si a todos salvas piadoso, sálvame por tu bondad. Recuerda, Dios, que mi vida fue causa de tu venida; aquel día, ten piedad. Por buscarme, te has cansado; por salvarme, te han clavado; ¿será vana tu pasión? Justo juez, por tu clemencia, haz que logre tu indulgencia, haz que alcance tu perdón. De mis ojos brota el llanto, de mis culpas yo me espanto; oh Señor, perdón, piedad. Oh Dios santo, el uno y trino, llévanos por tu camino a la patria celestial. Amén.

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