EN ÁFRICA Cap79

Tras largos días de viaje, por fin llegaron a su destino, el puerto de Namibia. El padre Paulino le había hablado con cautela de África, rogándole que nunca se dejara llevar por su excesiva bondad, que tuviera mucho cuidado.

Miguel sabía que el Padre estaba en lo cierto, por  eso pensó que fue una suerte cuando le confió a John Folk sus temores, y éste rápidamente le tranquilizó diciendo:

_“¡No te preocupes  Miky! Iremos directamente a ver al embajador de Estados Unidos. Es amigo mío desde la primera vez que vine aquí. Le llamé anunciándole mi llegada, y va a venir a buscarme. Conociendo su forma de ser, cuando le contemos a qué vienes al país, se quedará tan encantado que te ayudará en todo lo que le pidas, seguro.”

          Efectivamente, el embajador resultó ser una buena persona que enseguida quedó impresionado al oír la historia de Miguel.

_“Por supuesto que te ayudaré. Será un honor además. Y si me permites, un consejo.”

Joss Gallager, que así se llamaba, se recostó en su sillón giratorio, y lo volteó para mirar al mar, cuya preciosa panorámica se veía desde la ventana.

_“¿Es bonito verdad?   Da tranquilidad mirarlo.” Se volvió a girar hacia ellos, “pero no creas que todo es tranquilo aquí. El desierto puede ser hermoso, pero es muy engañoso. Puedes tener encuentros… desagradables. Conozco una tribu bastante pacífica en una zona que me parece apta para tus propósitos y te ayudará. Sé de qué hablo Miguel.”

_“Le creo. Y además tuve la suerte de conseguir un grupo de voluntarios que se mostró entusiasmado y enseguida aceptó ayudarme.”

_“Y yo te facilitaré mano de obra. Hay mucha gente aquí que desea trabajar. Verás, la forma de pensar de los africanos no es  como la de los europeos, o los americanos. Ellos son felices simplemente trabajando… el pueblo africano es un pueblo trabajador. Lástima que no tengan ocasión de demostrarlo.”

_“Pues conmigo la tendrán. Gracias señor Gallager.”