Cap78

Y ¿sabes qué?” cogió a John de la mano, mientras éste le miraba fijamente “esa idea siempre me ha dado paz. Y la paz del alma, que es la que tú necesitas, la que tú buscas cuando pides ayuda, esa sólo te la puede dar Dios.”

John se quedó un rato pensativo.

_“¿Tú crees que Dios se ha llevado a mi mujer para algo?”

_“Estoy seguro. No sé bien para qué pero… vamos a ver, ¿tu mujer en qué trabajaba?”

_“Ella era psicóloga.”

_“Pues  ahí tienes la clave. En el cielo anda muchísima gente que llega confundida, que ignorando la infinita misericordia de Dios no acaba de entender bien dónde está ni por qué, y necesita a alguien que les ayude. Y ahí entra tu mujer.”

Sabía que ésa no era una explicación demasiado teológica, pero John necesitaba creer. Necesitaba fe. Ya conseguiría que esa fe madurara.

_“¡Tienes razón!”

Probablemente John tampoco estaba completamente convencido, pero la idea de hallar un camino distinto y mejor del que estaba llevando desde que su esposa falleciera, le resultaba sin duda muy atractiva. Sin decir nada, se irguió y besó a Miky. Un fuerte pinchazo en la cabeza le recordó que había bebido mucho. Se recostó de nuevo.

_“No volveré a beber tanto Miky, te lo prometo.”

Los ojos se le cerraban, y Miky dijo:

_“Bueno, duérmete. Ahora es lo que más necesitas.”

Cuando vio que su amigo se había dormido, se levantó, y con cuidado para no despertarle, abrió suavemente la puerta y salió.