Cap 77

Una vez en el camarote, con John finalmente acostado, Miguel se sentó a su lado, esperando a que su amigo se tranquilizara y dijera algo. Por fin, varios minutos después John abrió los ojos.

_»¡Ayúdame por favor, ayúdame si puedes, Miky!”

_“Puedo. Dios me ha dado poder para ayudarte.”

_“¿Y por qué Dios no ayudó a mi mujer, por qué, por qué?” Sollozando, continuó “y ahora me he quedado solo, y no puedo olvidarla. ¿Entiendes por qué bebo?”

_“Beber no es una ayuda, John, y tú lo que quieres es una ayuda. La bebida sólo te reconforta por un momento. Y tú necesitas algo que te serene el corazón y te haga ver que todavía te queda mucho por hacer, y que para ello debes estar sobrio. Dios te va a ayudar. Yo no puedo explicarte por qué se llevó a tu mujer. Eso, Él solo lo sabe. Lo que sí te puedo decir es que Él siempre ha sido mi mayor fuente de consuelo en todos los momentos difíciles de mi vida. Y siempre me ha ayudado, incluso cuando no me ha dado lo que le he pedido. Al final, siempre tiene razón; por eso creo que cuando me da aquello que no le pido, aun cuando no lo entiendo, también tiene razón.