Cap 76

Abrió la puerta. Un camarero, visiblemente asustado, miró primero a Miguel y luego dirigió su vista al cuarto. Viendo el misal abierto encima de la cama, supo que le había interrumpido. Atropelladamente dijo:

_“Perdone que le moleste a estas horas Padre. Verá, es que su amigo, el señor americano… bueno… está completamente borracho… y se comporta…no hace caso, y como usted parece conocerle mejor que nadie… el capitán pregunta si podría intentar calmarlo.”

_“Claro, por supuesto.”

Y cogiendo la llave de su mesilla, se dirigieron presurosos hacia el comedor de la primera clase.

Cuando llegaron, el espectáculo era lamentable: el señor Folk estaba apoyado sobre la mesa de un matrimonio mayor y, con su copa en la mano, vociferaba algo, con una voz tan pastosa que Miky no pudo entender. Acercándose a la mesa, oyó que John farfullaba:

 _“Esto, esto, es lo único que permite olvidar ¡hips! Olvidar el mal de amores! Digan ¡hips! Digan ustedes, ¿ustedes siempre han sido felices en su matrimonio?”

Indignado, Miky cogió por el brazo a su amigo, que al verle, se puso a llorar y abrazándole, gimoteó en su hombro:

_“¡Miky!.. Miky, perdóname. Dile a tu Dios que me perdone. Él no sabe lo que es perder a alguien…”

_“Él sabe algo mucho peor. Él sabe lo que es perder el amor de sus hijos. Y además lleva muchísimo tiempo soportando esa pérdida. Vamos.”

 Y agarrando a John  por la cintura, entre él y el camarero lograron sacarlo del comedor, con gran alivio de los pasajeros, y sobretodo del capitán, cuyo agradecimiento  fue tan grande que no paró hasta que logró convencer a Miguel de aceptar un camarote de primera clase donde sin duda estaría mucho mejor atendido. Además el capitán pensó, con buen juicio, que la cercanía del camarote del Padre y el del americano le aseguraba una cierta tranquilidad. No quería que volviera a producirse un incidente como el de esa noche.