Cap 67

Rebuscó en sus bolsillos y sacó un billete de lotería bastante arrugado.

_“Es lo único que tengo ahora, pero seguro que le da suerte.”

Y la verdad es que me la dio. Creo que Dios quiso que pasara.”

Don Paulino no podía más del nervio que tenía.

_“Verá, ya sabe que yo siempre escucho el Rosario en la radio todas las mañanas cuando me despierto. Bueno, pues esta mañana al encender  mi transistor, empezó a hacer unos ruidos muy feos y la emisora no respondía. Imaginé que serían las pilas, de modo que la apagué y fui a buscarlas. Cuando iba a colocarlas, debí darle  por descuido a la ruedecita que cambia las cadenas, y al encender de nuevo la radio, escuché la voz de un hombre que anunciaba con mucha alegría el número ganador de la lotería. Decía  que la persona que resultara premiada   ganaría una auténtica fortuna. Yo ya había olvidado por completo el billete que me había dado aquel chico… por supuesto no le di importancia. Pensé, eso sí, que había tenido un lindo detalle dándome eso, y sólo lo acepté porque noté que el pobre chaval se iba a ofender si no lo cogía.

_“Si le toca Padre, dé Paz a  más gente, como ha hecho con mi padre y conmigo. ¿Sabe qué? Me parece que tiene usted un corazón enorme y hará muy felices a  muchos otros. Y se lo digo muy en serio, eh. Hágalo por mí, ¿quiere?”