Cap 65

..oí una voz dulce que cantaba y en seguida pude ver cómo un chico acariciaba con mucho cariño la  cabeza de un elefante, mientras le susurraba al oído una canción. Éste parecía corresponder a sus caricias rozando la mejilla del niño con su trompa. Supongo que así contado no parece gran cosa, pero le aseguro Padre que nunca he visto una escena más enternecedora.”

_“Le creo, Miguel, le creo.”

_“El caso es que el chico me vio y me llamó. Resultó ser el hijo del dueño. Cuando le dije lo mucho que me había emocionado observar su relación con el elefante, me contó que le conocía desde pequeñito y desde entonces se habían hecho grandes amigos. Hablamos un buen rato mientras él le aseaba cuidadosamente. Me contó que para él ese elefante era como su hermano, habían crecido juntos y formaba parte de su vida. Era realmente conmovedor oírle hablar así de un animal. Cuando ya me iba para despedirme de su padre, el chico se acercó a mí con tan mala suerte que derramó la palangana del agua donde bebía el elefante que cayó sobre la bolsa llena de pienso. Mientras le ayudaba a sacar el poco pienso que quedó seco, apareció su padre. Al ver el estropicio montó en cólera, gritando al chaval que era poco cuidadoso y diciéndole cada vez más enfurecido lo caro que era ese pienso y lo mucho que iba a desbarajustarles el presupuesto. Decidí intervenir.