La misericordia de Dios

A veces me da la impresión de que sólo vivo con medio cuerpo.  A veces quiero hacer algo, pero me tiembla tanto el brazo que no acierto en ello. Entonces ocurre: mis dedos están apenas a unos milímetros de la meta y de pronto se detienen, como paralizados. Y surge la sensación. Esa sensación de estar sólo medio yo en la tierra y la otra mitad quién sabe donde. Quisiera creer que en el cielo, pero pecaría de soberbia.  Tan solo sè que toda mi vida, la que siento y la que q veces no siento, toda, es un regalo de Dios y por eso no debo preocuparme pues mi vida está en sus manos y sé que nada malo saldrá nunca de unas manos tan misericordiosas.