Cap 53

Miguel, agradecido, tomó asiento.

_“Buenas tardes. Soy Miguel Soler, el nuevo párroco.”

La mujer se levantó de un salto, y con una enorme sonrisa que borró de golpe su anterior agotamiento, dijo excitada:

_“¡Bendito sea Dios! Creíamos que no llegaría usted hasta dentro de una semana como poco.”

Una niña pasó por el camino cerca de la ventana. Viéndola, la mujer apresuradamente la abrió y gritó:

_“¡Pili, corre a casa del alcalde y diles a todos que acaba de llegar el nuevo párroco!”

_“¡¡Guau!” Fue todo lo que la chiquilla dijo antes de salir disparada.

La mujer, visiblemente alterada, volvió a sentarse, intentando colocarse los pelos que escapaban de su moño, sin conseguirlo.

_“Perdone. Le debo una disculpa por este recibimiento tan poco amable que le he dado. Me llamo Marta, soy la mujer del sacristán. Verá, no lo va a creer, pero ha sido usted la salvación de este pueblo.”

Miguel la miraba asombrado.