Cap 25

“Buenos días. Acabo de abrir hace unos minutos, siento tener las manos sucias. Es que he estado buscando unas cajas…”

Dejando el paño a un lado del mostrador, continuó:

_“Creo que tengo que decidirme a poner orden en esa habitación, porque nunca encuentro nada. ¿En qué puedo servirles?”

Todos conocían de sobra al anciano, pero sabían que el pobre señor Molín estaba perdiendo la memoria, y muchas veces no reconocía a las personas. Por eso, respondiéndole a su vez con una sonrisa, el Padre dijo:

_“Quisiera comprar dos tarros de cera abrillantadora. Por favor, cárguelos a nombre del director del seminario.”

Sabiendo cómo gustaba el pobre octogenario de las historias misteriosas, se acercó al mostrador, y haciéndole un gesto para que  se aproximara, le empezó a contar:

_“Realmente, necesitamos esta cera para algo muy importante, hemos hecho un gran descubrimiento.”

Y procedió a contarle todo lo ocurrido, para gran deleite del señor Molín.

_“En cuanto abra la biblioteca, iremos a buscar algo en los archivos.”

_“No lo encontrarán.”