Cap 2

Emilia Soler, una mujer guapa de pelo castaño, recogido con prisas en  la nuca, salió al porche con su delantal blanco puesto y gritó: _»Miky, ¿puedes venir  a ayudarme? » _ «Claro, enseguida voy.» Arriba en el prado, Miguel, un jovencito de unos 14 años, composición delgada y un bonito y abundante pelo oscuro, lanzó la pelota a uno de sus amigos, que siguieron jugando, y salió corriendo. Su madre sonrió, se dio la vuelta y entró en la casa pensando que había sido una bendición tener un hijo como él.           Una  de  las personas que más positivamente influiría en Miguel sería su tío, el reverendo del pueblo Miguel Norton. Justo cuando Miguel bajaba por la colina, el Padre pasaba por delante de su casa. Pensando en sus cosas, como siempre, no le vio. _»¡Tío Miguel!»  

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