Cap.XI 1

Y por último, todos los que sigan creyendo que mi historia es una entre un millón y que lo que cuento es una utopía difícilmente realizable por los hombres tal y como piensan y actúan hoy en día, se equivocan de parte a parte. TODO es aún posible. Y si no, que le pregunten a JEFFREY SACHS, uno de los economistas más influyentes del mundo, que concedió una interesante entrevista a la revista “El Semanal” del diario ABC el 22 de mayo de 2005. Este economista, licenciado en Harvard, no sólo no cuenta ninguna historia, sino que afirma que “NUNCA HEMOS ESTADO TAN CERCA DE ACABAR CON LA POBREZA. BASTA CON QUE NOS PONGAMOS A ELLO»

RESUCITÓ!!!

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua. Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza. Lucharon vida y muerte en singular batalla y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta. ¿Qué has visto de camino, María, en la mañana? A mi Señor glorioso, la tumba abandonada, los ángeles testigos, sudarios y mortaja. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua. Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda. Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa. Amén. Aleluya

Feliz Sábado Santo!

No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido; ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en esa cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido; muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Amén

Cap X 5

Bien, ahora coge este ejemplo tan simple (pero tan  cierto), trasládalo a tu día a día, a todas las cosas buenas que te pasan, y piensa: ¿cuántos momentos de AUTÉNTICA felicidad hay en nuestra vida? ¡Miles, millones! Pero no nos damos cuenta. Y es que para ser feliz sólo hace falta darse cuenta de la inmensa suerte que tenemos de poseer tantísimas cosas, y no sólo me estoy refiriendo a nuestras posesiones materiales, sino a toda esa riqueza que tenemos almacenada en el corazón, y que según la vamos compartiendo, no sólo no disminuye, sino que crece y crece, haciéndonos inmensamente ricos. Ricos de una riqueza que nunca se extinguirá mientras sigamos dándosela a los demás y consiguiendo así su felicidad y la nuestra. Porque te digo una cosa: 

Aprende a ser feliz y verás lo feliz que eres.