Inciso

Quiero hacer un pequeño inciso en cuanto a mi paz interior. Recordemos que este libro lo escribí en los últimos 90 y ya han pasado más de 20 años. Doy gracias a Dios porque en ese tiempo ha hecho crecer y crecer mi fe hasta valores insospechados. Pongo un ejemplo; en estos días en que he llegado a sufrir tanto por las víctimas, conocidas y desconocidas, de esta pandemia, y también por los daños colaterales que nos está produciendo, he podido sentir mi paz interior que me permite ver con toda claridad cómo un día saldremos de esto y continuaremos, victoriosos, nuestro Camino hacia el Señor. Y esa paz la logro precisamente en muchos más momentos que antes, simplemente porque me doy cuenta de que TODO lo bueno que hay en este mundo, que es mucho, me provoca una sensación de paz.

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Cap.VI 5

Pensar que con algo tan sencillo podemos sentirnos mejor y llegar a experimentar algo tan grande como la paz del alma. Esa paz que creíamos perdida para siempre, pero que no es así. Gracias a Dios, yo ahora puedo darte mi palabra de que no es así. Nuestra paz interior está y estará siempre a nuestro alcance. Y una vez conseguida esa paz interior, ya serás plenamente capaz de intentar que los demás también la sientan.

Porque, párate a pensar: ¿Por qué no sientes paz dentro de ti mismo? ¿Estás seguro de que es únicamente porque en el mundo que te rodea esa paz no existe? ¿No será, más bien, que la paz exterior resulta imposible debido a que la paz en nuestro interior es la que  no existe?

Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Cap. VI 4

Otro consejo fundamental, que espero te ayude a encontrar un poco de paz. Yo la encuentro de muchos modos, pero siempre haciendo algo que me guste mucho y me relaje: escuchando música, leyendo un libro bonito, charlando con un buen amigo; disfruto de esos momentos y siempre pienso lo afortunada que soy al sentirme así de bien. Doy gracias a Dios por haber permitido que alguien pueda sentir algo tan hermoso y lo haya convertido en música, en frases, en palabras, y me las dé a mí, consiguiendo así que mi alma se llene de paz. Y si quiero, puedo sentirme así todos los días. ¿No es fabuloso?

Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta. Gloria a Dios Padre, Gloria a Dios Hijo, Igual por siempre Gloria al Espíritu. Amén

Cap. VI 3

Lo siguiente es echar una ojeada a tu alrededor y ver que mucha gente cercana a ti sufre, que TÚ sufres, pero que, si quieres, puedes contribuir a aliviar un poco  ese sufrimiento y eso – que es tan simple como escuchar a alguien, sonreír a los demás, dar una palabra amable al que la necesita – hará que muchas personas se sientan agradecidas y felices, aunque sólo sea por un momento. Porque un momento, y otro, y otro, acabarán haciéndote sentir que estás logrando algo grande y valioso. Y eso, sin la menor duda, conseguirá que también tú te empieces a sentir  mejor. ¡Es tan fácil sentirse un poco mejor! ¡En serio! Yo lo he conseguido, ¿por qué tú no? Tú sigue leyendo y verás.

Cap.VI 2

Más consejos: creo que si de verdad te interesa dejar de ver los problemas sólo de lejos, la mejor manera de empezar –por experiencia propia-  es ir decidido, con tus metas muy claras, salvando obstáculos y siguiendo siempre hacia delante, pero poquito a poco: primero busca el dolor en tu alma, –que con mirar un poco, yo incluso diría que con mirar “mirando”, desgraciadamente lo ves rápido- para poder darte cuenta de lo fácil que es arreglar un poco las cosas. A partir de ahí, todo es, como vulgarmente se dice, coser y cantar.

Himno de Laudes

Alfarero del hombre, mano trabajadora que, de los hondos limos iniciales, convocas a los pájaros a la primera aurora, al pasto, los primeros animales. De mañana te busco, hecho de luz concreta, de espacio puro y tierra amanecida. De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta de los sonoros ríos de la vida. El árbol toma cuerpo, y el agua melodía; tus manos son recientes en la rosa; se espesa la abundancia del mundo a mediodía, y estás de corazón en cada cosa. No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás dentro ni soledad en que no te hagas fuerte. Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro Tú, por la luz, el hombre, por la muerte. ¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte dejar tanta hermosura en tanta guerra! Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.

Cap.VI 1

Debes intentar ser y estar feliz siempre que puedas, incluso cuando no te apetezca, SOBRETODO cuando no te apetezca; te doy mi palabra de que la técnica para conseguir sentirse feliz es la misma que para conseguir tener unos buenos bíceps: puedes ser todo lo mindungui que quieras, – puede que seas una persona bastante negativa – pero si te pones a hacer pesas todos los días – si intentas ser feliz, incluso si sólo lo aparentas al principio, un día, y otro, y otro, aunque a veces te cueste un poquito, y después tratas de compartir esa felicidad con los demás -, llegará el momento en que veas los resultados. Y la meta no es llegar a ser Schwarzeneger, sino simplemente, gracias a la constancia –que   es fundamental porque sin ella no funciona nada de esto-, estar más fuerte que antes, o lo que es lo mismo, trasladándolo a mi teoría de la felicidad, ser más feliz que antes.