Cap. IV 2

Soy de la opinión de que el hombre tiende a la bondad, luego si se decanta por la idea incorrecta, puede ser porque no esté suficientemente informado –sin ninguna duda, me incluyo en este grupo-, y no sólo me estoy refiriendo a conocer o no unas cifras determinadas, sino a conocer la verdad (no hablo, por supuesto, de la verdad que miramos con los ojos a través de los medios de comunicación, sino de la verdad que miramos con el corazón), una verdad que vemos de modo tan lejano que nos resulta demasiado desconocida para poder defenderla. Todos nos protegemos del mal cercano ¡claro! Pero ¿hacemos siempre lo mismo con el que está lejos? Visto así, parece una idea algo liosa, pero no lo es.