Gracias (inciso)

Ayer, como cada jueves, fui a comer a casa de mi hermana. Normalmente me marcho sobre las 5, pero esta vez me quedé más, lo que me permitió ser testigo de algo muy, muy grande: pude ver, desde la ventana de la cocina una linda puesta de sol. Pero el auténtico milagro llegaría después. Si ya era bella desde que empezó, más bello fue su rápido ocaso, cuyo ciclo completo pude disfrutar. Y cuando por fin el sol se ocultó, dio paso a un cielo cuyos colores eran sencillamente maravillosos, toda una gama de rojos, naranjas, y ocres que se entremezclaban mostrando formas diversas, con algún trazo blanco de nubes que cerraban un firmamento que pasó de un tono claro a un azul intenso, anunciando la noche inminente. Ese espectáculo me dejó absolutamente absorta durante unos minutos.

Y pensé: ¡Qué grande es la misericordia de Dios, que nos regala cada día algo tan fantástico, y que encima Él lo da gratuitamente y a todos sin distinción! ¿Dónde se ha visto algo así? ¡Qué bueno eres Dios, gracias!