Dice Madre Teresa: pienso que cada vez que decimos «Padre Nuestro» Dios dirige la mirada a sus manos: «Miralo, en las palmas de mis manos te tengo tatuada»Isaías 49,16

Es maravilloso. Mira hacia sus manos y nos ve. Y es la oración por antonomasia . Menuda suerte tenemos los que la rezamos a diario: misericordia en directo!!!

Versos

Comparto con vosotros estos maravillosos versos de Fray Damián de Vegas s. XVI -XVII

Estate, Señor, conmigo/ siempre, sin jamás partirte, /y, cuando decidas irte, /llévame, Señor, contigo; /porque el pensar que te irás /me causa un terrible miedo/ de si yo sin ti me quedo,/ de si tú sin mí te vas. /Llévame en tu compañía, /donde tú vayas, Jesús, /porque bien sé que eres tú/la vida del alma mía; /si tú vida no me das, /yo sé que vivir no puedo,/ ni si yo sin ti me quedo,/ ni si tú sin mí te vas./Por eso, más que a la muerte,/ temo, Señor, tu partida/ y quiero perder la vida/ mil veces más que perderte;/ pues la inmortal que tú das/ sé que alcanzarla no puedo/ cuando yo sin ti me quedo,/ cuando tú sin mí te vas. Amén

Pequeño gran deseo

Y ENTONCES LLOVIÓ.

El don de Dios cayó del cielo como lluvia. Al mismo tiempo la tierra se hacía pequeña, mientras desaparecían todos los que la querían mal. Al menguar, los océanos parecían lagos, y aparecieron puentes, de manera que ya no existían los continentes. Éramos menos, pero todos con ganas de hacer bien   las cosas. Otra mentalidad llenaba nuestra vida, y comenzamos a cruzar todos los puentes que nos habían sido dados. Algunos llegábamos con algo, otros sin nada, pero todos compartíamos. Nadie recordaba que hubiera existido nada antes. Aquello era el principio. La alegría de vivir invadía nuestro cuerpo.

Y éramos felices.

M.T.6

«Todo lo puedo en Él, que me fortalece» San Pablo

Es una frase que siempre me ha ayudado a levantarme en mis momentos más bajos. Pero es que ayer leí una carta de San Agustín que me reafirmó totalmente en ello.

Dice que el Apóstol afirmaba que no sabemos pedir lo que nos conviene. Y claro -esto ya es mío-, cuando le pedimos algo y no nos lo da, aunque es por nuestro bien puesto que no nos conviene, nos preguntamos, como Pablo, el por qué. Respuesta de Dios al santo: te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad.

Por eso cuando pasamos un mal rato, y pedimos al Señor que nos lo quite, y no ocurre así, -esto es de San Agustín- es porque por la paciente tolerancia de estos males, esperamos obtener bienes mayores y así la fuerza se realiza en la debilidad

Y así veo aún más claro cómo Él me fortalece…porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

La poda

¿Por qué será que siempre que paso por un momento de debilidad, un momento oscuro, triste, confuso, siempre salgo renovada, confiando más en Dios, con más fe, ávida de leer su palabra, de estar en su casa, queriendo más a todos, con ganas de hacer el bien? ¿Me habrá ocurrido como aquella parábola en que el viñador corta su vid para que crezca más fuerte y acabe dando más y mejor fruto? Y así es. En ambos casos, así es. Porque lo he pasado mal, y he sufrido igual que si me hubieran cortado. Ahora, los frutos que di son de los que Él quiere que sus hijos demos. Ya sé yo que aún falta mucha mejora para mi cosecha, que volveré a ser cortada muchas veces, pero siempre para bien, así que habré de enfrentar con paciencia esa poda. Porque la meta es fabulosa. Así que sigo llena de esperanza.

Amar… más allá

«que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado
y a las crías de cuervo que graznan.»

Hierba para el hombre. Para todos los hombres . Alimentos para las vaquitas, las ovejitas, tan monas, tan necesarias. Pero también para los cuervos, que no son precisamente las aves más apreciadas.

Y es que el Señor, en su bondad infinita, también hace que el sol caliente a buenos y malos, y que la brisa sea disfrutada por todos sin distingo.

Así que si vemos que Él es así de bueno, no nos queda otra que imitarle. Porque si aspiramos a la vida eterna junto Él, digo yo que cuánto más nos parezcamos a Dios, más posibilidades tendremos de estar con Él algún día.

Así que ya sabes, hay que amar al prójimo más allá de lo que creas que merece. ¿Acaso no es así como quisieras que te amaran, aun creyendo no merecerlo?

Regalito de sábado

Bello es el rostro de la luz, abierto sobre el silencio de la tierra; bello hasta cansar mi corazón, Dios mío. Un pájaro remueve la espesura y luego, lento, en el azul se eleva, y el canto le sostiene y pacifica. Así mi voluntad, así mis ojos se levantan a ti; dame temprano la potestad de comprender el día. Despiértame, Señor, cada mañana, hasta que aprenda a amanecer, Dios mío, en la gran luz de la misericordia. Amén.

M.T.5

Él se servirá de ti para hacer grandes cosas con la condición dé que creas más en Él que en tu debilidad

¡Qué gran frase! Pero qué difícil. Si, porque claro, todos los que creemos en Él, nos parece genial que hagamos grandes cosas a través de Él, pero…¿Qué es más fácil: amor o debilidad? amor amor, diréis. Y claro, eso quisiéramos. Pero es que la debilidad es demasiado fácil, y caemos en ella como moscas en la miel. Ahora, si Madre Teresa la propone será porque es posible. Ahora lo peor es que casi siempre esa debilidad nos supera, incluso nos llega a convencer de que, sea lo que sea, está bien. Y casi sin darnos cuenta, nos lo creemos. Y así andamos. Pero creo yo que la frase es digna de ser intentada. Y confiando como confiamos en Dios, podemos pedírselo, porque Él si que si, todo lo puede.

Reza y levántate

Ayer en la homilía de la tele, el curita habló sobre el significado de la parábola del evangelio: hombres que no quieren acudir a la boda, a pesar de estar invitados, hombres que si acuden, pero sin traje de fiesta. Ambos caen. Y pregunta el presbítero lo que harán: si en algún momento se arrepienten, sólo les queda una opción: LEVANTARSE

Y ahora yo , de mi cosecha, añado que, por experiencia propia, puedo asegurar lo difícil que es levantarse. Pero con oración y petición constantes, y la intervención -súper necesaria- de la Virgen, Ella nos levantará. Por eso yo no paro de mostrarle mi agradecimiento con rosarios . Te los aconsejo.

Gracias (inciso)

Ayer, como cada jueves, fui a comer a casa de mi hermana. Normalmente me marcho sobre las 5, pero esta vez me quedé más, lo que me permitió ser testigo de algo muy, muy grande: pude ver, desde la ventana de la cocina una linda puesta de sol. Pero el auténtico milagro llegaría después. Si ya era bella desde que empezó, más bello fue su rápido ocaso, cuyo ciclo completo pude disfrutar. Y cuando por fin el sol se ocultó, dio paso a un cielo cuyos colores eran sencillamente maravillosos, toda una gama de rojos, naranjas, y ocres que se entremezclaban mostrando formas diversas, con algún trazo blanco de nubes que cerraban un firmamento que pasó de un tono claro a un azul intenso, anunciando la noche inminente. Ese espectáculo me dejó absolutamente absorta durante unos minutos.

Y pensé: ¡Qué grande es la misericordia de Dios, que nos regala cada día algo tan fantástico, y que encima Él lo da gratuitamente y a todos sin distinción! ¿Dónde se ha visto algo así? ¡Qué bueno eres Dios, gracias!