Ver tu luz

Ignorando mi vida, golpeado por la luz de las estrellas, como un ciego que extiende, al caminar, las manos en la sombra, todo yo, Cristo mío, todo mi corazón, sin mengua, entero, virginal y encendido, se reclina en la futura vida, como el árbol en la savia se apoya, que le nutre y le enflora y verdea. Todo mi corazón, ascua de hombre, inútil sin tu amor, sin ti vacío, en la noche te busca; le siento que te busca, como un ciego que extiende, al caminar, las manos llenas de anchura y de alegría. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando todavía no conocemos bien a  Dios, caminamos como el ciego que extiende las manos en la sombra al caminar.  Pero cuando le conocemos tanto que nos abandonamos en él, logramos  caminar  extendiendo las manos llenas de anchura y alegría.

Gracias Dios,  por concedernos el milagro de ver tu luz.