25

25 años

Eso es lo que me ha hecho falta para aceptarme, para gustarme. Todavía recuerdo aquella   primera vez, cuando fui a un médico de estética para arreglarme la nariz, muy torcida. La  única solución, dijo, era dormir ambos lados. Hacía dos años tenía la cara bien ¿por qué ya no?  Bueno, dos años eran poco. Sería 1995. Luego  pensé que  en el  2000  llegaría el cambio. Hace  unos años le dije a un amigo que sí, que ya me había aceptado. Pero no. yo misma comprobé cómo el año pasado seguía sin poder disfrutar todo lo que quisiera porque sentía envidia de ver niños jugando o gente paseando,  y yo no.

Creo que ya. Aunque tal vez sea mejor no decir nada, no  me vaya a ocurrir lo de la soberbia. Pero lo que sí sé es que me siento feliz. Gracias DIOS.