Ando por mi camino, pasajero

Ando por mi camino, pasajero, /y a veces creo que voy sin compañía, /hasta que siento el paso que me guía,/ al compás de mi andar, de otro viajero./ No lo veo, pero está. Si voy ligero,/ él apresura el paso; se diría /que quiere ir a mi lado todo el día,/ invisible y seguro el compañero./ Al llegar a terreno solitario,/ él me presta valor para que siga,/ y, si descanso, junto a mí reposa./ Y, cuando hay que subir monte (Calvario// lo llama él), siento en su mano amiga,/ que me ayuda, una llaga dolorosa.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén

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Al despertar

Al despertar, me saciaré de tu presencia Señor

Al despertar…

Vivimos en un sueño. Pero uno muy particular. Un sueño que, a diferencia de los normales, podemos controlar.

De nosotros depende que nuestro despertar sea bueno o no. Sea aacgradable al Señor o no. Desde luego, si queremos saciarnos de Su presencia, mejor será tener un buen despertar. Así que hagamos de nuestro sueño terrenal algo digno de nuestro Dios.

Bello

Bello es el rostro de la luz, abierto sobre el silencio de la tierra; bello hasta cansar mi corazón, Dios mío. Un pájaro remueve la espesura y luego, lento, en el azul se eleva, y el canto le sostiene y pacifica. Así mi voluntad, así mis ojos se levantan a ti; dame temprano la potestad de comprender el día. Despiértame, Señor, cada mañana, hasta que aprenda a amanecer, Dios mío, en la gran luz de la misericordia. Amén.

El templo

Da gracias al Señor como es debido y bendice al rey de los siglos, para que su templo sea reconstruido con júbilo, para que él alegre en ti a todos los desterrados, y ame en ti a todos los desgraciados, por los siglos de los siglos.

En estos tiempos, nosotros, tú, yo, todos, la humanidad que Él creó, somos su templo que debemos reconstruir con jùbilo para que esa alegría que Dios nos da pueda ser canalizada a todos aquellos que tanto la necesitan y así, a través de nosotros, pueda irradiar su amor a los demás .

Simple

El Señor soberano es mi fuerza, él me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas.

Añadiendo el poder de la alegría, ésta es, resumida, la historia de mi vida desde 1994.

Y con ésto soy feliz, intentando que los demás también lo sean.

Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte

Ver tu luz

Ignorando mi vida, golpeado por la luz de las estrellas, como un ciego que extiende, al caminar, las manos en la sombra, todo yo, Cristo mío, todo mi corazón, sin mengua, entero, virginal y encendido, se reclina en la futura vida, como el árbol en la savia se apoya, que le nutre y le enflora y verdea. Todo mi corazón, ascua de hombre, inútil sin tu amor, sin ti vacío, en la noche te busca; le siento que te busca, como un ciego que extiende, al caminar, las manos llenas de anchura y de alegría. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando todavía no conocemos bien a  Dios, caminamos como el ciego que extiende las manos en la sombra al caminar.  Pero cuando le conocemos tanto que nos abandonamos en él, logramos  caminar  extendiendo las manos llenas de anchura y alegría.

Gracias Dios,  por concedernos el milagro de ver tu luz.

 

Amapolas

 

Señor…

…Haz a los hombres iguales…

..que no luchen jamás; que nunca emerjan, entre las áureas mieses de la historia, sangrientas amapolas, las batallas…

 

Pues si, de un himno. Y qué hermosa petición. Pero a mí me apena que compare amapolas con  batallas. Si que es verdad que las amapolas son rojas y el autor las tilda de sangrientas. Tal  vez para buscar la  metáfora,  porque las amapolas son rojas si,  pero no rojo sangre, como dice el himno. Las amapolas son de un rojo alegre, rojo carmín, un rojo lleno de luz, como los campos de Monet. Lleno de luz, como el que  hará a los hombres iguales.

25

25 años

Eso es lo que me ha hecho falta para aceptarme, para gustarme. Todavía recuerdo aquella   primera vez, cuando fui a un médico de estética para arreglarme la nariz, muy torcida. La  única solución, dijo, era dormir ambos lados. Hacía dos años tenía la cara bien ¿por qué ya no?  Bueno, dos años eran poco. Sería 1995. Luego  pensé que  en el  2000  llegaría el cambio. Hace  unos años le dije a un amigo que sí, que ya me había aceptado. Pero no. yo misma comprobé cómo el año pasado seguía sin poder disfrutar todo lo que quisiera porque sentía envidia de ver niños jugando o gente paseando,  y yo no.

Creo que ya. Aunque tal vez sea mejor no decir nada, no  me vaya a ocurrir lo de la soberbia. Pero lo que sí sé es que me siento feliz. Gracias DIOS.

Gran verdad

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó; —ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como hierba que florece por la mañana, y por la tarde se seca.