Comunión

Esto lo escribí ayer. Creo que las historias quedan mejor, se ven más auténticas, si se narran nada más suceder .

Acabo de escuchar la Santa Misa, como siempre en La Almudena.

El pasado 13 de junio asistí a mi celebración de Ayala y comulgué por primera vez desde hacía la pera.

Si, fue maravilloso ir, ver a mis hermanos, seguir los cantos. … Pero a la hora de comulgar… si, me encantó, pero mi comunión Espiritual q llevo más de tres meses tomando, ha sido igual de fantástica. Y sobretodo hoy, que de verdad, al oír las palabras en off que siempre escucho, sentí auténticamente cómo Dios entraba en mi cuerpo.

A ti, María

A tus pies caigo rendida

cuando tú sonrisa aflora

a tu rostro mi Señora,

mi siempre dulce María,

mi luz, mi fuerza, mi guía,

mi estandarte. Arde mi lecho

¡oh, ternura! ¡oh derecho!

al proclamar tu oración

que con santa devoción

consume todo mi pecho,

 

Y con bendita alegría

vencedora del dolor,

vengo a agradecer tu amor

que derramas cada día

Inundando el alma mía.

Agua viva que renuevas

y contigo siempre llevas

pues te concede El Señor,

que como fiel labrador

buena será la semilla que con tus tiernas manos siegas.

Semana Santa

Llegó la Semana Santa. El domingo 5 de abril era El Domingo de Ramos. Iba a ser la primera vez que llevaría La Palma en la acostumbrada procesión desde La Iglesia de las Maravillas hasta mi iglesia de Santa María del Monte Carmelo. Tuve que resignarme, aceptar la realidad y aprender la dura tarea de disfrutar de lo que entonces tenía. Vi las palmas, otras manos las llevaban, dándome un vuelco el corazón, pero enseguida la majestuosidad de la celebración, llena de fervor y amor, me hizo olvidar mis envidias iniciales, y pude disfrutar verdaderamente de aquel hermoso inicio de Semana Santa. Pronto llegarían los tres días santos, que siempre son tan importantes: el lavatorio de pies y la adoración a la Santa Cruz. Seguí los Pasos por la televisión. Viví cada instante con una pasión tal que me sorprendió. Quise creer que Dios me regalaba ese sentimiento para calmar mi tristeza por no poder vivir ese tiempo como antes, como siempre.
Pasé el Viernes Santo sufriendo cada momento y deseando que llegara cuanto antes el domingo. Y cuando llegó, fui la mujer más feliz del mundo, aun sabiendo que aquel momento iba a llegar, lo celebré con una alegría desbordante, como si aquello fuera el mejor de los regalos que pudiera recibir. ¡Y lo fue!

Eucaristía

Ayer volví a ver en la tele la celebración eucarística de la Santa Misa por S.E. el Obispo  de  Madrid, en la catedral de La Almudena. Y eso que el sábado asistí -por vez primera desde hace más de tres  meses- a mi Misa de mi comunidad de Ayala. Pero la vi, y por dos razones: la primera porque me gusta verla con mi madre que. como yo, lleva desde el estado de alarma viendo la misa por televisión. La segunda porque las homilías del obispo son. al menos para mí, una pasada. Este hombre tiene un vocación de orador impresionante. Y encima con una convicción contagiosa  y unas palabras inundadas de amor, de sabiduría celestial, de fe absoluta en cada palabra que sale de su boca, o más bien de su corazón. He podido disfrutar de su celebración todo este tiempo, tan difícil, pero que, gracias a él, se hizo muchas veces más ameno, gracias a sus maravillosas reflexiones, que sólo puede venir de un verdadero siervo de Dios.

Recuperada Teresa

Ya toda me entregué y di / y de tal suerte he trocado,/ que es mi amado para mí, / y yo soy para mi amado./ Cuando el dulce cazador / me tiró y dejó rendida ,/ en los brazos del amor/ mi alma quedó caída./ Y cobrando nueva vida / de tal manera he trocado / que es mi amado para mí,/ y yo soy para mi amado./ Hirióme con una flecha / enherbolada de amor,/ y mi alma quedo hecha/ una con su Criador,/ ya no quiero otro amor/ pues a mi Dios me he entregado,/ y mi amado es para mi,/ y yo soy para mi amado.

Esta bella poesía de Santa Teresa la puse en una entrada de hará casi un año, y he querido recuperarla para que la puedan disfrutar todos, porque creo  que es fantástica. Con poemas así,  es fácil y apetecible creer en Dios.

LA LUZ

La luz de Dios es LA LUZ.  Única, verdadera, absoluta.

Incluso con los ojos cerrados podemos verla. Los que sabemos  mirar con el corazón.

Es una  luz que no sólo vemos al final  del camino, sino que ALUMBRA nuestro camino, nuestra vida. Es fe que resplandece. Es Dios encendido para atraernos hacia Él.

Por el dolor creyente

Por el dolor creyente que brota del pecado; /por no haberte querido de todo corazón;/ por haberte, Dios mío, tantas veces negado,/ tantas veces pedido, de rodillas, perdón./ Por haberte perdido;/ por haberte encontrado./ Porque es como un desierto nevado mi oración;/ porque es como la hiedra sobre un árbol cortado/ el recuerdo que brota cargado de ilusión./ Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,/ primero amargamente,/ lleno de flor después,/ y que a ti viejo tronco poco a poco me enlace,/ y que mi vieja sombra se derrame a tus pies./ ¡Porque es como la rama donde la savia nace,/ mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves!

Amén.

Leo que la autora de esta belleza – que es la letra de una canción- es una religiosa llamada hermana Glenda, nacida en Chile y actualmente nacionalizada en España.  Ella busca lograr la evangelización de las personas a través de la música. ¡Qué idea linda! ¡Y a mí me cautivó! Si a ti también, puedes votarla en su página

https://www.musica.com/letras.asp?letra=2013141

FINDE POÉTICO

Alfarero del hombre, mano trabajadora/ que, de los hondos limos iniciales,/ convocas a los pájaros a la primera aurora,/ al pasto, los primeros animales./ De mañana te busco, hecho de luz concreta,/ de espacio puro y tierra amanecida./ De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta/ de los sonoros ríos de la vida./ El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;/ tus manos son recientes en la rosa;/ se espesa la abundancia del mundo a mediodía,/ y estás de corazón en cada cosa./ No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás dentro/ ni soledad en que no te hagas fuerte./ Todo es presencia y gracia./ Vivir es este encuentro/ Tú, por la luz, el hombre, por la muerte./ ¡Que se acabe el pecado!/ ¡Mira que es desdecirte/ dejar tanta hermosura en tanta guerra!/ Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte/ de haberle dado un día las llaves de la tierra.

Amén

Ahora que la noche es tan pura, /y que no hay nadie más que tú,/ dime quién eres./ Dime quién eres y por qué me visitas,/ por qué bajas a mí que estoy tan necesitado/ y por qué te separas sin decirme tu nombre./ Dime quién eres tú que andas sobre la nieve/; tú que, al tocar las estrellas,/ las haces palidecer de hermosura./ Tú que mueves el mundo tan suavemente,/ que parece que se me va a derramar el corazón./ Dime quién eres;/ ilumina quién eres;/ dime quién soy también,/ y por qué la tristeza de ser hombre/; dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón/, tú que andas sobre la nieve/. Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad,/ ahora que brota mi vida y te llamo como nunca./ Sostenme entre tus manos;/ sostenme en mi tristeza,/ Tú que andas sobre la nieve.

Es un himno de las vísperas. Como siempre me encanta. Pero éste además tiene unas figuras  poéticas maravillosas

_andas sobre la nieve: todo el mundo anda en la nieve, deja sus pisadas en la nieve,  pero sólo hablando de los esquís o los trineos, diríamos que se deslizan sobre la nieve. Él si anda sobre la nieve.

_hermosa visión de Jesús andando sobre  la  nieve, en la noche  pura, como Él. Mueve al mundo ¡mirad qué fuerza!

_tocas las estrellas ¡quién pudiera! Él, y encima las hace palidecer de hermosura ¿ desde cuándo las cosas bellas  palidecen? ¿quién puede sostener a alguien en sus manos, sino Él?

BELLAS FIGURAS. DIOS TODO LO MERECE

 

somos herederos

Estas palabras las elegí de un sermón dado por un padre, varios siglos atrás. Yo saqué una similitud   muy actual:

La ley mosaica fue puesta por Dios junto a las promesas por razón de las transgresiones, hasta que viniese la descendencia a quien se habían hecho las promesas

Pero la Escritura ha declarado que todos los hombres son culpables de pecado, para
que así la promesa se concediese a los creyentes, por su fe en Jesucristo.

Antes de venir la  fe, estábamos encerrados bajo la custodia de la ley,  igual que ahora, el confinamiento__ en espera de la fe que había de revelarse._esperando la vacuna_ De este modo la ley fue nuestro pedagogo para llevarnos a Cristo, a fin de ser justificados por la fe.

En efecto, todos los que habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo.
Y si sois de Cristo sois por lo mismo descendencia de Abraham, herederos según la promesa.

 

Esto ya lo añado yo: si la vacuna nos cura, y según el texto. la podemos equiparar a la fe, cuando llegue la vacuna, que llegará, ¡¡¡heredaremos la promesa!!!