Sólo así

Haz que nos entreguemos de tal modo al servicio de nuestros hermanos

__ Que logremos hacer de la familia humana una ofrenda agradable a tus ojos

Ésta fue una petición de los Laudes de hace unos días. Fijaos que el «sacrificio» que Dios nos pide es sencillo: entregarnos a los hermanos.

Si lo miramos a lo grande, muchos podemos confesar que, como parte de la familia humana, no estamos a la altura de poder decir que nuestra entrega es la que debería ser.

Si lo miramos en grande.

Pero ¿y si lo miramos en pequeño? ¿Crees que tu ofrenda será peor por ser inferior a otras? Yo pienso que no. Si quiero entregarme a un hermano con todo mi corazón, no necesito grandes proezas, lo que sí necesito es mucho, mucho amor. Y si queremos ser parte de la familia humana, creo que debemos empezar desde abajo, como los constructores de grandes y pequeños edificios, que siempre empiezan desde los cimientos. Y es que nosotros también somos constructores. Construímos un mundo mejor. Y por eso, hay que empezar con humildad, desde abajo. Sólo así saldrá un edificio precioso. Sólo así llegaremos a ser parte de la gran familia humana, y podremos hacer una ofrenda agradable a los ojos de Dios.

gracias amigo

Un amigo me mandó una  preciosa canción de Los Rolling Stones, que traducida al español dice

No puedes tener siempre lo que quieres, pero si miras de vez en cuando, te podrás dar cuenta de que tienes lo que necesitas

¡Qué gran tema!  y ¡Que  gran verdad!

Yo muchas veces le pido cosas que creo que son buenas, que son deseables, pero no llegan ¿y por qué? Pues porque Él me da cosas, que sin pedirle, sé que necesito para poder intentar obtener por  mí misma ésas que tanto quiero.

 

corrijo

En mi entrada de lunes (cada vez me doy más cuenta) hablo de la solidaridad. Un amigo me dijo que si bien es cierto,  es difícil -y triste- distinguir lo hecho por amor a Dios de lo hecho sólo por altruismo. Es cierto. Pero lo que sí es cierto, por lo menos para nosotros creyentes, es la palabra de Dios. Y los apóstoles en un evangelio dicen a Jesús que han impedido curar enfermos a unos porque no eran de los suyos. Pero Él les reprende diciendo que deberían haberles dejado  ya que -algo así-  todo el que no va contra mí, está a favor mío.

En mi opinión los altruistas, ya que aman al prójimo, están a favor de Él,  lo que les pasa es que les falta el don de la fe. Y ese no es a nosotros a quienes toca concederlo. Lo único que podemos es rezar pidiendo al Señor  que les conceda ese MARAVILLOSO DON.

El Espíritu de verdad

Tendría aún muchas cosas que deciros, pero no estáis ahora en disposición de
entenderlas; cuando venga el Espíritu de verdad, os conducirá a la verdad completa.
Aleluya.

Estas palabras son de los Laudes de hoy y las cito porque todo lo que dice me parece importante.

Ni entonces estaban los apóstoles en disposición de entender las palabras de Cristo,ni ahora creo que lo estemos nosotros. De hecho creemos sin entender. Creemos por nuestra fe. Pero un momento tan glorioso como el que tuvieron los apóstoles en Pentecostés no parece que lo hayamos tenido. Algunos privilegiados si. Pero desde luego creemos en las palabras de Cristo, y si Él dijo que enviaría al paráclito, ¿ no será mas bien que no lo hemos querido recibir, no  le hemos invitado a quedarse?

Ahí lo dejo…

 

CADA VEZ ME DOY MÁS CUENTA

Cada vez me doy más cuenta de por qué tenemos el coronavirus entre nosotros. En la misa que escuché el domingo, dijo el Señor Obispo  algo qur me hizo   pensar: «Dios no nos ha abandonado, somos nosotros los que le hemos  abandonado  a Él». ¡Qué pena me da oir estas palabras! pero ¡qué gran verdad! Es triste reconocerlo, pero -yo creo-  que por lo mismo, debemos soportarlo, ya que igual que un justo, Cristo, sufrió por muchos injustos, los que le  acusaron entonces y tos que  le hemos abandonado  ahora, por eso, repito, nosotros debemos sufrir esta pandemia. Y sufriirla demostrando  la máxima alegría. y eso es justo lo que  está ocurriendo . Hemos tenido que llegar a  esta situación para sacar fuera todo ese amor hacia  los demás que llevamos dentro. Leo en los periódicos la gran ola de solidaridad  por parte de tantos y tantos que dan desinteresadamente lo que ellos tienen y a otros les falta, tantos  voluntarios que consagran su tiempo libre en ayudar a los demás… ¿Y esto qué es si  no amar  a Dios? Él dijo: «si me amáis…el que me ama, será amado por mi padre y yo también  le amaré y me manifestaré a él»

Le amamos si, pero cuánto ¿lo suficiente, mucho, tanto como Él a nosotros?

……..

Así que yo ya lo tengo claro. ¿Y tú?

HACE UNOS DÍAS

Hace sólo unos días me he reencontrado con la Ana que dejé antes de la pandemia. ¡Por fin! y lo he  pasado  mal, muy mal, y no sólo por el dichoso virus, si bien sí por su culpa, sino por varias situaciones que se  produjeron  derivadas del mismo . Lo primero que pensé fue ¡Al fin Dios  me ayuda! Pero qué corta de miras fui. Se trataba de algo mucho  más profundo.  Recordando aquel evangelio  en que Jesús dice: Yo soy la vid y vosotros los sarmientos, y habla de la poda, pensé: ¡eso es lo que  está ocurriendo! Nosotros, como sarmientos, hemos sido podados, para que crezcamos mucho más fuertes y demos mejor fruto. Pero claro, el momento de cortarnos duele, y todo el proceso hasta dar ese fruto,  hasta  renacer de  nuevo, es largo y difícil. Pero cuando llega…sientes  una fuerza indescriptible, una fuerza que no significa ¡ojalá! el final de la pandemia, sino el  principio de sentir en tu interior un impulso que te hará  poder afrontar esta situación con esperanza nueva, renovada. Creo que debería decir más bien ¡Gracias Dios, por enseñarme  una vez más el camino!

versos 5-B

Pareja entra con mucha prisa. Oyen al niño. ¡Oh gran sonrisa! Y con cariño van hacia él.  _ ¡Por fin te encontramos!

_ ¿No ves a tu madre en gran turbación? ¿Por qué nos das, hijo, una tal preocupación? ¿No ves que lloramos?

-Mas es que no veis (hablaba el pequeño) que aquí está mi dueño, mi rey, mi Señor? (Este será mi sueño mejor)

Abrazos y besos. ¡Qué bello momento! Falta entendimiento mas sobra el amor. ¡Qué inmenso candor!

¡Oh Dios bondadoso!

Niño besa madre y pide perdón ¡Qué gran corazón! _ Padre perdonad.  _ Hijo, al hogar volvamos.

El niño ríe contento, abandona el templo bien acompañado por su padre amado. Ella, que sigue llorando al Señor mirando, pronto sale y dice _¡Partamos!

¡Misterio glorioso!

versos 5 misterio-A

Carreta sube por el monte. Me ve perdido. _¡Vente conmigo! En este sueño montura y dueño, al horizonte juntos viajamos.

Llegada pronta _¡Chico, desmonta! Alegre veo Santo Santuario que acoge a diario, -gran jubileo-, cientos de hermanos

Que alegres cantan, arpas en mano, amenizando ¡Oh, Santo ambiente! ya a lectores, ya a oradores que están hablando

Lindas palabras que almas perdidas escucharán y así sus vidas florecerán, hermosos salmos meditando.

¡Dulce María!

Entre los corros que van formando gentes humildes, almas sensibles que la paz claman,

Creo escuchar voz de un pequeño ¿acaso sueño?, la voz de un niño cuya pureza y amor derraman

Sabiduría.

versos 4-C

-Adiós amigo -Adiós señor, pronto nos vemos -Aún eres pequeño, vuelve a tu sueño. Tiempo tendrás.
Se va sin más. Luz repentina fuerte ilumina lo que contemplo. Grandioso templo que mi mirada, ya embelesada, no vio jamás.
Hombre ante altar, su santa ofrenda viene a dejar. A Dios se encomienda, y de rodillas, une sus manos, baja cabeza,
¡Ansía, hermanos, las maravillas que guarda el cielo! Siento desvelo por ese cuerpo que languidece, por ese rostro que ardiente reza.
¡Cuanta hermosura!
Tal vez fue eso lo que pidió. Nada se oyó. Erguido, y muy decidido, empieza a andar hasta llegar a su destino.
¡Oh, gran sorpresa! Asombro pesa sobre mí, cuando misterio descubrí: besando al niño,  mano con mano, los tres emprenden su camino
¡Bella ternura!

versos 4-B

_ Tanto me ayudas… De donde salen tus pensamientos? ¿Y si contara grandes inventos? ¿No albergas dudas?

_ Forjaste un sueño. Igual que yo. ¿Acaso mientes? _ ¡No! _Pues calla…! Puerta se abre. Palabras mudas.

¡Llegando está la que con sus brazos lleva en el regazo a la gloria pura. El anciano, no sin ternura, de mi lado se aleja.

Para ante la joven, y alza al niño hacia los cielos, con cariño, con revuelos, y de nuevo en sus brazos lo deja.

Viniendo está.

Con gran reverencia, pide disculpas ante la que fue su repentina ausencia. Envidio la audiencia que alegre ha tenido,

He visto a la madre, mas no la he sentido, no pude siquiera mirar su sonrisa, que igual que la brisa, que viene y que va, nunca olvido

Pues bien sé que volverá.