MR.XXVI

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Debí continuar en aquel estado unos minutos , porque de pronto desperté bruscamente alertado por la hora, comprobando que sólo había dormido un rato. Me  desperecé  e incorporándome pensé si aquel chaval que  acababa de ver estaría sintiéndose feliz.  No con la felicidad que yo sentí, eso seguro.  Y encima gratis, no por la pasta que me pedía.

Verdaderamente, la felicidad es Dios.

M.R.XXV

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Me aproximaba cada vez más cuando noté que los ojos se me llenaban de lágrimas,  convirtiendo mi visión en algo  muy nublado. Sin embargo, aquella situación, lejos de contrariarme, vino acompañada de una felicidad hasta entonces desconocida por  mí,  que  me llevó a un estado de  paz increíble  que nunca hubiera imaginado.

 

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