solo dos

Sólo quedan dos, pero ¡vaya dos! Sobre todo  la primera, que  -en mi juicio-  es una superactudalizada  y supernecesaria  enseñanza de vida.

 

Si los males y desgracias de aquellos que están lejos no nos llegaran a conmover y preocupar, muévanos, al menos, nuestro propio peligro. Pues razón de sobra tenemos para temer que la maldad destructora no tardará en acercarse adonde estamos, de la misma manera que sabemos por experiencia cuan grande e impetuosa es la fuerza devastadora de un incendio, o cuán terrible el contagio de una peste al extenderse. Sin la ayuda de Dios para que desvíe el mal, inútil es todo refugio humano.” (Santo Tomás Moro)
“La sabiduría de Dios, que todo lo penetra con fuerza irresistible y que dispone todas las cosas con suavidad, al contemplar en presente cómo serían afectados los ánimos de los hombres en diferentes lugares, acomoda su ejemplo a los varios tiempos y lugares, escogiendo, un destino u otro, de acuerdo con lo que El ve será más conveniente. De esta manera, da a los mártires temperamentos según los designios de su providencia.” (Santo Tomás Moro)