A meditar

*»Meditación de la noche”*
En el Evangelio de Juan, la Cruz nos revela la vasta amplitud y profundidad del Amor de Dios. Invierte todos los valores humanos.

Jesús, llevado por el loco Amor hacia nosotros, dio su vida para indicarnos el camino que conduce a la felicidad plena, después de nuestra muerte y resurrección como cristianos.

Lo que un día era el símbolo de la vergüenza, comienza a ser el símbolo de la gloria.

El amor revelado no es excluyente, no es sólo para unos pocos. Por el contrario, es un amor redentor que abraza todo el mundo, un amor personal para todos y cada uno de los individuos a los que Dios sostiene en existencia.

La Cruz es el ícono de una gran fe, esperanza y Amor. En ella está nuestra libertad y el nacimiento de una nueva vida.

Te agradecemos Señor por entregarnos a tu propio Hijo, danos tu gracia para cargar cada uno nuestra cruz con Amor y paciencia, siempre contemplándote y mirando el camino que debemos seguir. Amén