Querido Tomás

Cristo sabía que muchos, por su propia debilidad física, se sentirían aterrorizados ante la idea del suplicio, y quiso llevarles consuelo al espíritu con el ejemplo de su dolor, de su tristeza, de su angustia, de su miedo.” (Santo Tomás Moro)
«El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral» (Santo Tomás Moro)
“El que no tiene otra elección que renegar de Dios o afrontar el suplicio puede estar seguro de que ha sido precisamente Dios el que lo ha puesto en ese aprieto.” (Santo Tomás Moro)

Creo que la segunda frase mejor ni la comento ¿no?

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Como siempre, gracias Dios

El sábado a las 8 30  fui a la celebración de mi eucaristía como casi siempre. Pero claro, con el verano por  medio,  he estado más de un mes sin ir. Los primeros días de septiembre no había casi nadie, pero anteayer ya había un número considerable de personas. Por si no lo había dicho ya, las misas del Camino son hermosas y amenas porque hay música, y la gente participa dando su punto de vista sobre las lecturas, y al final hay un baile, todos cogidos de la mano, alrededor del altar .Esta vez no faltó nada. Mas bien al contrario, hubo algo más. Todo fue un acto feliz, principalmente porque el Señor estaba ahí en  medio con nosotros, pero es que encima para mí, fue algo maravilloso, no sólo ver a mis hermanos, sino también sentir, al salir a la calle, la algarabía de los niños, disfrutando de sus juegos inocentes. De repente el corazón se me llenó de Paz y alegría.

¡Gracias Dios!

Nervios vs. Paz

Hace casi una hora que os quiero escribir, pero mi ordenador me ofreció una actualización y yo, tonta de mi, la acepté pensando  que sería algo rápido, pero no. ¿Y sabéis qué pasó? Que empecé a ponerme nerviosa, ¡por un maldito ordenador! Y ahora ya estoy contenta, pero pienso: Cuántas veces me dejo vencer por  algo que no tiene ningún motivo para ello, por cosas que se supone que están aquí para ayudarme, pero si se estropean se acabó la suposición.

Siento verdadera vergüenza de ser así , cuando hay tanta gente en el mundo que nunca se pone nerviosa  por motivos tan tontos, sino por otros mucho más importantes, como saber qué van a comer hoy, o dónde dormirán esta noche. Pero yo no puedo evitarlo. Pero una cosa si que puedo hacer: pedirle a Dios que me ayude a valorar realmente todo lo que tengo, frente a otros que no tienen nada, y a recordar siempre que Él es el único motivo para todo … y no creo que nunca se ponga nervioso por un ordenador, ni por nada. Ojalá lo recuerde  siempre, y así trate de imitarle.

De Santo Tomás

“Si se ofrecen cada día oportunidades para ofender a mi Dios, me armo cada día para el combate con la recepción de la Eucaristía.” (Santo Tomás Moro)
“Si necesito una luz especial y prudencia para desempeñar mis pesadas obligaciones, me acerco a mi Señor y busco Su consejo y luz.” (Santo Tomás Moro)
«En mi corazón no encuentro las fuerzas suficientes para hablar de forma distinta a como me dicta mi conciencia.» (Santo Tomás Moro)

 

Esta última frase de  Santo Tomás puede resultar liosa. Yo la entiendo así::

Todas las fuerzas de mi corazón, que por  supuesto vienen de Dios, porque yo se  las pido a diario,  y  a  diario me las da, no serán nunca distintas de las que me dicte la conciencia. ¿Y por qué? Porque mi conciencia  es Dios quien me  la dicta. Y si mi conciencia me dictara cosas que no son buenas, querría decir que no  le pido suficientes  fuerzas al Señor , pues como dice el evangelio «pedid y se os dará».

Os soplo que a veces soy tan tonta que me dejo engañar por una conciencia «mal nutrida»de fuerzas. ¡Hay que tener un cuidado!…

A meditar

*»Meditación de la noche”*
En el Evangelio de Juan, la Cruz nos revela la vasta amplitud y profundidad del Amor de Dios. Invierte todos los valores humanos.

Jesús, llevado por el loco Amor hacia nosotros, dio su vida para indicarnos el camino que conduce a la felicidad plena, después de nuestra muerte y resurrección como cristianos.

Lo que un día era el símbolo de la vergüenza, comienza a ser el símbolo de la gloria.

El amor revelado no es excluyente, no es sólo para unos pocos. Por el contrario, es un amor redentor que abraza todo el mundo, un amor personal para todos y cada uno de los individuos a los que Dios sostiene en existencia.

La Cruz es el ícono de una gran fe, esperanza y Amor. En ella está nuestra libertad y el nacimiento de una nueva vida.

Te agradecemos Señor por entregarnos a tu propio Hijo, danos tu gracia para cargar cada uno nuestra cruz con Amor y paciencia, siempre contemplándote y mirando el camino que debemos seguir. Amén

y II

……. Pensé en las muchas similitudes entre  la planta y yo:

Ella tiene una raíz que no hubiera crecido de no tener quién la regase y abonase. Así hizo mi mamá conmigo con su amor, que culminó en un bautismo donde entró en mí el Espíritu Santo, que me indicaría el Camino. La planta creció, se hizo grande -como yo-, pero empezó a pasar malos momentos que ella no podía controlar -exactamente como yo-. Tuvo algunos muy buenos, en que sus hojas eran verdes y hermosas -como yo antes, y ahora muchas veces-, pero llegaron los malos, sus hojas se ajaron hasta desaparecer: ya no era la planta frondosa de antaño. Y de pronto ¡¡chan!! de la última rama, lejos de las demás, verdecidas aún, ocurre algo ¡¡un milagro!! Aparece, pequeña pero rotunda, una hojita verde. Y así es mi fe: Me enseñaron el camino, crecí y me arrancaron, para mi bien,  pero sufrí. Sin embargo tuve -y el que tuvo, retuvo-  premio. Mi hojita verde. Mi fe.

La hoja y…

Esta entrada me ha venido a raíz de un comentario que le hacía a mamá. Le hice constatar el hecho de que la planta del salón tenía una hoja  nueva. Parece algo muy normal, pero no lo es: es una planta que regalaron  a mis padres  hace  más de 40 años. Está en una esquina, sube por la pared hasta el techo y ahí se bifurca hacia ambos lados. Otrora fue una planta frondosa, llena de hojas y muy luminosa. Ahora, tras cambios inessperados de lugar, y vuelta a su sito, se ha resentido notoriamente. En muchas partes las hojas escasean, e incluso hay ramas calvitas, pobres. Bueno, pues a pesar de tantos avatares, esta hojita ha nacido en el último extremo de la planta, donde uno se preguntaría cómo habrá logrado llegar allí.

Entonces se me ocurrió algo. Pensé…………..

El bálsamo

 

Ya sé que hoy no corresponde,  pero el himno de Vísperas de ayer domingo 8 de septiembre era tan hermoso… que no me puedo resistir a sus 4 últimos versos. Mirad:

Cristo entre los vivos,
y la muerte muerta.
Dios en las criaturas,
¡y eran todas buenas!

¿! A que es precioso? Jesús aquí con nosotros. ¡Y ya no nos morimos nunca! Y la guinda del pastel es que a nuestro alrededor todo el mundo es bueno. ¿Verdad que sería  la vida perfecta, el paraíso con el que soñamos, lo increíble hecho realidad? Pero claro, con estas vicisitudes que nos ha tocado vivir, estos versos -con perdón- darían hasta risa, sobre todo el último, por desgracia. Sin embargo nunca debemos desesperar,  porque…

Lo  mejor de todo, es que gracias  a nuestra fe,  sabemos que esto llegará. Por ahora paciencia, mucho «aguantoforme» -que con los tiempos que corren, falta nos va a hacer-  y a hacer lo que ya todos sabemos. Yo desde luego lo  intentaré con todas mis fuerzas, y de vez en cuando me leeré este  «bálsamo» para cargar las  pilas, y no olvidarme nunca  de que siempre debo estar alegre. Te lo recomiendo.

 

 

 

 

 

Privilegio

Cómo no, este verano también me dieron angustias y agobios. Pienso que la culpa  es del calor, que  revoluciona las neuronas de mi cerebro, haciéndole pensar cosas  incorrectas que me hacen sentir mal. Claro que también pienso que, como me ocurrió el año pasado,  es una «prueba de sufrimiento» que me manda Dios, pare que mi fuerza crezca. Y no lo digo porque sí, lo digo porque cuando acaban, mi fe aumenta ¡siempre! y tengo más ganas de hacer el bien. Osea que yo lo veo claro… Y otra cosa importante: la sensación de ser un privilegiado vuelve, -siempre se me va, creyéndome lo peor de lo peor-. Pero ¡ojo! Vuelve a sentirse, no a tenerse, porque el privilegio de vivir, de respirar, lo tenemos todos, y en todo momento, nos sintamos mal o nos sintamos bien. Por eso, al estar mal, es muy necesario recordarlo; aun sin sentirlo. Porque aunque no lo creas, tiene su resultado: aumenta la fe.