Otra vez, como casi todos los veranos, me ha entrado un poco de agobio. Afortunadamente no duró mucho. Pero lo que quiero destacar es lo siguiente: yo tenia un problemilla colateral, y cuando éste súbitamente se resolvió, -casi al mismo tiempo que mi agobio- aún cuando ya lo había dado por perdido, me alegré sobremanera. Tanto, que casi olvido mi malestar. Y eso me dio qué pensar: ¿Será bueno sentir alegría hacia un hecho mundano, justo cuando el Señor me está ayudando? Sentí vergüenza para con Dios. Pero inmediatamente recordé una frase de Santa Teresa de Calcuta que, al hablar de Dios, dice: debes creer mucho más en Su amor, que en tu debilidad

Esto me dio mucha confianza, porque el Señor es tan bueno conmigo que ¿cómo no voy a creer «a pies juntillas» en su amor? Y ya me sentí mejor.