Gracias…de nuevo

Ayer no escribí ,¡ Qué mema! Porque tengo algo importante que decir:

Esta Semana Santa ha sido un poco complicada, ya os lo he dicho . Y sin embargo creo de verdad que he vivido con Fe cada momento:Sufrí en el momento adecuado , viví el Triduo Pascual con fervor ,y disfruté la Resurrección como la que más . En conclusión:

GRACIAS DIOS, PORQUE HACES QUE SEA FELIZ

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Viernes Santo

Aquí nos tienes Señor, sufriendo al verte sufrir a ti. Te lo ofrecemos, aun sabiendo que nunca podrá parecerse al tuyo. Sin embargo, con toda la humildad que, gracias a ti, podamos tener, te prometemos amarte siempre, en cada uno de nuestros hermanos .

Amén

Laudes

Himno
¡Oh Cruz fiel, árbol único en nobleza!
Jamás el bosque dio mejor tributo
en hoja, en flor y en fruto.
¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza
con un peso tan dulce en su corteza!

Cantemos la nobleza de esta guerra,
el triunfo de la sangre y del madero;
y un Redentor, que en trance de Cordero,
sacrificado en cruz, salvó la tierra.

Dolido mi Señor por el fracaso
de Adán, que mordió muerte en la manzana,
otro árbol señaló, de flor humana,
que reparase el daño paso a paso.

Y así dijo el Señor: «¡Vuelva la Vida,
y que el Amor redima la condena!»
La gracia está en el fondo de la pena,
y la salud naciendo de la herida.

¡Oh plenitud del tiempo consumado!
Del seno de Dios Padre en que vivía,

ved la Palabra entrando por María
en el misterio mismo del pecado.

¿Quién vio en más estrechez gloria más plena,
y a Dios como el menor de los humanos?
Llorando en el pesebre, pies y manos
le faja una doncella nazarena.

En plenitud de vida y de sendero,
dio el paso hacia la muerte porque él quiso.
Mirad de par en par el paraíso
abierto por la fuerza de un Cordero.

Vinagre y sed la boca, apenas gime;
y, al golpe de los clavos y la lanza,
un mar de sangre fluye, inunda, avanza
por tierra, mar y cielo, y los redime.

Ablándate, madero, tronco abrupto
de duro corazón y fibra inerte;
doblégate a este peso y esta muerte
que cuelga de tus ramas como un fruto.

Tú, solo entre los árboles, crecido
para tender a Cristo en tu regazo;
tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo
de Dios con los verdugos del Ungido.

Al Dios de los designios de la historia,
que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;
al que en la cruz devuelve la esperanza
de toda salvación, honor y gloria. Amén.

Doy gracias a Dios

GRACIAS

Gracias por el sol, por la luna, las estrellas

Gracias por estar SIEMPRE a mi lado

Gracias por enseñarme lo que a otros, con menos Fe, escondes

Gracias por protegerme cada día

Gracias por mi familia

Gracias por mis amigos

Gracias

Gracias por todo Señor

¡Soy feliz!

¡Tú eres mi fuerza para vivir, y mi gozo de creer aun en medio de mi sufrimiento!

 

Esto lo escribí a principios de febrero. Y es lo más cierto que he escrito nunca.

¡¡¡¡ALELUYA!!!! Ya se fue el mal rollo. Más de un mes duró, con sus  parones misericordiosos -cómo en la inauguración de la expo se  papá o una convivencia con mi comunidad religiosa-, pero por fin se fue.   Y  puedo decir,  palabra por palabra, que Dios es mi fuerza para vivir, y mi gozo cuando sufro. ¿Y sabes por qué? Mira, cuando lo pasé tan mal, lógicamente no sentí ningún gozo -¡a ver si piensas que soy  masoca! ¡pues va a ser que no!-, pero ahora que me diento bien, sé, a pies juntillas, que Dios estuvo a mi lado todos los días, y que o único que hizo, a través del Espíritu Santo, fue «probar mi capacidad de sufrimiento para poder así darme más fuerza. ¡¡¡Y vaya si me la ha dado!!! Creo que la gente va a flipar conmigo escuchándome gritar la misericordia del Señor. Y preparaos vosotros, porque os voy a repetir esto mil veces porque ¡SOY FELIZ!