¡Niños, niños!

¿Os acordais de lo que dije que me había sentido como un niño que espera a los Reyes, la noche anterior a la convivencia? Bueno ,  pues al día  siguiente vino un artículo en el ABC que contaba cómo un niño autista se había colado y situado cerca del Papa, en una audiencia, jugando con un guardia suizo, y cuando los demás guardias quisieron apartarle, el Papa no les dejó, diciendo «dejad que  los niños se acerquen a mí». Y en un lugar del escrito, se cita aquello de ser como niños para llegar al cielo.

¡Es mi actitud, qué alegría me dio!