Como un niño

Ayer volví  de una convivencia en Cercedilla con mi comunidad neocatecumenal que comenzó temprano el viernes, por eso no os pude escribir. Fue increíble, preciosa. Pero no es de eso de lo que os quiero hablar. No. Es más bien de la víspera, del jueves por la noche. Y es que me ocurrió algo maravilloso: No me podía dormir de lo nerviosa que estaba. ¿Y sabeis por qué? Porque al día siguiente tenía una convivencia, y deseaba tanto que empezara…   Como un niño esperando los regalos de Los Reyes Magos, nervioso por si vendrán, y sin poder pegar ojo. Así estaba yo. Como un niño. ¿Y no dijo Jesús que nadie que no piense como un niño podrá entrar en el Reino de los Cielos? Pues yo creo que el jueves me conseguí, si no mi pasaje entero, sí un buen trozo.