FELIZ FINDE

«Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un  poco en pruebas diversas; así, la comprobación de vuestra fe llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo…»

Así dice una lectura del Salterio. Y yo, personalmente, la encuentro tan esperanzadora… Porque yo,  si creía que ya bastante había tenido con este cambio mío…¡cuan equivocada estaba! Todavía -y alegrándome siempre por ello, aunque me cueste a veces- me quedan, NOS quedan. muchas pruebas que pasar y  mucho sufrimiento que  padecer. Pero sabiendo que si las soportamos de buen grado, el Señor nos premiará. Mirad que no le hemos visto, y le amamos.. Ése es el inicio de nuestra fe. Tarea nuestra es hacerla crecer: gracias siempre a que tenemos un aliciente  ¡y menudo aliciente!

M.R.XI

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Aquel viejito era…. ¡y aquel niño…si hubiera podido moverme…

Todo lo vi, todo, y no pude entender nada. No pude ni tan siquiera devolver mi sonrisa a la chica. Si me hubiera acercado y tocado su cara… Noté una punzada en el pecho. En mi corazón. Pero no de dolor, más bien de aviso. Tardé un poco pero al final lo entendí. Mi virgencita interior   quería que pensara correctamente, y lo consiguió. Pensé que los Misterios se llaman así porque lo son. Y misteriosos deben continuar. Yo estaba teniendo el privilegio de soñarlos. No debía pedir más.

—¡Que se enfría la tostada!

Esa fue mi madre.  Ya en plena forma, abrí   la puerta, dando las gracias a mi virgencita por todo lo que me daba.

—¡Voy mamá!

 

M.R. X

…………..

Como seguía sin entender nada, cerré los ojos.

Lo malo es que cuando los abrí, ya en casa, tampoco recordaba nada. Luego vagamente vi en mi cabeza un hombre mayor que sostenía un niño ¿pero quién era? Mi madre me llamó para desayunar. Quise levantarme pero no pude. Estaba mareado. Me senté en  el borde de la cama con dificultad y, no sin esfuerzo, abrí bien la ventana. El  aire puro me dio en la cara, haciéndome empezar a entender : ¡Oh Dios, éste había sido uno de los misterios que mejor podría haber disfrutado si no me hubiera pasado en la dosis de pastilla! Me levanté.  Al fin recuperaba las fuerzas. Pero para mi desdicha, también la memoria…

…………….

M.R.IX

……….

–Mejor hasta la vista. Eres joven, no tengas prisa.

Se dirigió a la puerta, y desapareció. No entendía nada. Justo cuando salió, se encendieron las luces, y pude contemplar la inmensa belleza de un templo, que me pareció muy antiguo. Recorriéndolo con los ojos, aún inmóvil sin saber por qué, me fijé en el altar. Un hombre joven parecía estar dejando una ofrenda, y a continuación se arrodilló. Al cabo de  unos segundos, se levantó, y llegando donde estaba la chica, que permanecía exactamente en el mismo lugar en que se había detenido al entrar, besó al niño, y cogiendo a la madre con verdadero cariño, los tres salieron, desapareciendo de mi vista…y de mi sueño.

¿Qué había pasado?

…………..

M.R. VIII

……..….

Le    iba a responder, cuando las puertas de aquel lugar, que estaba medio oscuro, se entreabrieron dejando entrar a una muchacha cubierta con un velo, llevando en su regazo a un bebé.  El viejo,  sin esperar mi respuesta, corrió hacia ella. Sin embargo, aquella joven amablemente le hizo un gesto como diciendo «espera un segundo»,  se descubrió la cara, y mirándome, me sonrió. ¡Era la chica de mi sueño! Un sentimiento de felicidad recorrió mi cuerpo. Quise ir a su lado, pero no pude moverme.  Vi  entonces como ella le dejaba el niño al viejito, que levantándolo con cuidado,  dijo unas palabras, que no pude oír, y le devolvió a la madre su criatura. Entonces se giró y vino hacia  mí.

__ Adiós chico. Nos veremos.

__ ¡Claro, hasta pronto! dije, intentando ser amable.

Pero no pude entender entonces su respuesta.

………….

M.R.VII

CUARTO

En el cuarto misterio gozoso,  la Virgen y San José llevan al niño al templo. ¿Lo llevaría aquella chica tan dulce? ¿Y veré a Simeón?

Reconozco que hice trampa. ¡Tenía tantas ganas de verlo! me tomé una pastilla para dormir. Y claro. pasó lo que pasó.

___¡Venga chico, despierta!

Cuando abrí los ojos, un señor muy viejito me sonreía. Volvió a hablar:

___  Esta      mañana cuando llegué, te encontré ahí dormido. Pensé que despertarías, pero es que están a punto de llegar los fieles, y no veo correcto…

Le interrumpí.

___ ¡Fieles! ¡Estoy en mi sueño!

El vejete no me hacía gran caso, tenía los ojos fijos en la   puerta, como si esperara a alguien,  pero cuando oyó la palabra «sueño». se giró rápidamente.

___¡Vaya,  veo que tú también tuviste un sueño!

………..

Inciso feliz

No hacemos el camino para encontrar la felicidad,  encontramos la felicidad haciendo el camino

Aunque no eran las mismas palabras, pues lo leí hace tiempo, más o menos así decía un himno , o tal vez un salmo, del Salterio.

El caso es que me resultó chocante. ¿Qué es realmente la felicidad? En mi humilde opinión, podría ser  la forma de sentir y ver TODO que uno elija. Yo elegí aprender a sentirla a través del camino. Y aunque no sea un continuo camino de rosas, sí nos enseña algo:  como decía un gran poeta en unos versos: todo es según el color del cristal con que se mira. Y yo escogí uno rosa, pero no  muy excesivo, un color rosado que no me engañe ni oculte la verdad, sino simplemente me haga entender que ninguna desgracia lo es tanto teniendo a Dios cerca porque Él siempre nos ayuda a superar todo. TODO . Y si en mi caminar tengo al Señor siempre a mi lado, ¿cómo no voy a ser feliz caminando?

M.R.VI

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Muy contentos, se pusieron de pie y me siguieron. Les llevé hasta la verja desde donde saltaban mis ovejas, pensando que al otro lado  estaría mi habitación , y a los pies de mi cama la ventana abierta, como siempre la dejaba. ¡Si, estaba! Cuando miraron vieron asombrados y llenos de estupor el cielo estrellado que les prometí. Y de pronto una estrella fugaz  atravesó el firmamento.

__¡Mirad,  mirad, es esa! ¡Vamos!

Estaban tan alegres, que ni habían reparado en mi cuarto, ni  por supuesto en la figura de mi padre,  que había entrado a despertarme. Otra vez en mi cama.  Y bien despierto.  ¡Me lo había perdido! Mi padre gritaba:

__ ¡Venga dormilón! Coge tu equipo de pesca y vámonos ya, o no pescaremos ni uno!

Dio tal  portazo que me levanté de un salto y fui a mi armario a coger mi caña. Me  quise dar tanta prisa, que sin querer tiré una caja al suelo. Cuando me agaché vi que era la caja donde guardábamos el belén. Algunas figuras se habían caído. Primero recogí unos  pastores y en seguida el pesebre donde descansaba el recién nacido Niño Jesús. Le miré con ternura, y estoy seguro de que me sonrió. ¡Después de todo, no me lo perdí!

M.R.V

…………….

__ ‘Vaya, veo que eres uno de los  nuestros, ¡Y de los buenos! te invitaría a ver algo grande con nosotros pero…

Se giró entristecido. Otro que parecía más joven me dijo, sin levantarse:

__ Es que nos han dicho que sigamos una estrella, pero… echa un vistazo al cielo.

Miré y efectivamente vi un cielo casi negro, pero totalmente despejado; se me ocurrió algo. Desde mi ventana solían verse bastantes estrellas. Tal vez les gustaría.

__Venid, yo sé de un lugar donde hay. Puede que veamos la que buscais.

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M.R.IV

TERCERO

Deseando que llegara la noche,  no dejaba de pensar cómo sería ese gran acontecimiento que iba a suceder. Estaba seguro de que mi virgencita interior me dejaría ir. Me acosté pronto,  pero de los nervios no me dormía. Decidí contar ovejitas, me suelo quedar frito del aburrimiento. Cuando estaba a punto de caer, la siguiente oveja que saltó no siguió el camino de todas, sino que tomó otro. Digo yo que me dormí, pues me vi a mí  mismo corriendo en su busca. La encontré junto a un grupo de hombres que se calentaban frente a un fuego. Me miraron inquisitivos, así que enseguida les conté lo que me pasó. El que  parecía mayor se levantó sonriendo y dijo:

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