M.R.III

SEGUNDO

Esta noche al acostarme, no dejaba de dar vueltas a mi sueño del día anterior:  si ocurrió de veras, si un ángel me visitó,  ¿vería mi fe? espero que si… Me dormí. Una chica  con aspecto de total felicidad, corría por un campo lleno de flores. Llegó hasta un cabaña. La seguí. Ella golpeó la puerta. Fueron tres llamadas ¡toc toc, toc! Vi cómo la chica llamaba, sin embargo dónde resonaron los golpes con fuerza fue en mi interior.

__¿si? me escuché responder  a mi mismo, y entonces la voz más dulce que jamás haya oído, me dijo:

__Sé que tienes fe. El ángel me lo contó. Yo la llevo en mi seno, y su Padre le cuida. Como a ti. Pero cuando despiertes, te enfrentarás a mil pruebas que te harán caer. Por eso vine, para levantarte.

Yo me asusté, pero enseguida reaccioné y creí entender. Balbuceando, le dije:

__¡Si! es cierto que me dejo llevar, que peco, que caigo.

__Y siempre te levantas .¿Me dejas seguir contigo?

__Claro, no sólo te dejo, te lo ruego. Tus palabras me llenan de…

Y de pronto estaba sólo. Dentro de la casa se oían voces alegres, alteradas, emocionadas. Yo también me sentí alegre, sin saber bien por qué. En cuanto desperté, entendí perfectamente por qué sentí esa alegría.