Miedo

Esta carta mandé al ABC hace cinco años

Leo con espanto lo que está sucediendo. Lo único que logro es asustarme y confirmar aún más, si es posible, la terrible sospecha de lo obvio: el Demonio está aquí. Si no ¿alguien puede explicarme cómo un matrimonio de empresarios puede apoderarse de las subvenciones dadas para contratar a personas con discapacidad, a quienes luego despide sin más  contemplaciones, a no ser que lo hagan bajo la influencia de un poder superior? Es tan difícil entender tanto dolor, tanto daño inflingido. No puedo pensar que haya seres humanos tan ruínes. Me da igual que puedan tildarme de lo que quieran, yo sí creo en Satanás, tan fuerte como creo en Dios. Y me asusta. Me parece que se está aprovechando del mundo. Yo, como persona con discapacidad, me duele el alma leer noticias como ésta. Sólo pido a Dios que nos ayude.