La siguiente II

Tuve una cuidadora muy jovencita con quien experimenté la que yo llamaría «mi siguiente oportunidad»·.

Un día en el que yo estaba sentada a la mesa de la cocina, ella entró para recogerme y llevarme al baño -no usaba silla en aquella época, caminaba con ayuda-. El caso es que me quise hacer la valiente levantándome y yendo hacia ella. Y claro me caí. «¿Te has hecho mucho daño?’ dijo ella. Ante mi negativa, volvió a insistir ¿Y la cabeza no te duele? Dije ¡Claro que no! ¿por qué  me iba a doler?  Contestó  «Porque te golpeaste la cabeza con la mesa» ¡No! Yo sólo sentí la caída en mi…trasero. Pero ella insistió en el golpe de la cabeza. ¿Lo vio? ¿Lo imaginó? Tengo otra teoría. Y Dios es protagonista ¿Imaginas cuál no? Si si, la siguiente.

Misericordia

Esto lo escribí ayer y lo guardé para corregir y mandar ¡y me olvideeeeeeeé!

Aquí va:

Dice Jesús :»Dad, y se os dará»

Dice Cesáreo de Arles: ¿A qué vas a la iglesia? A pedir misericordia. Tú pides a Dios, el pobre te pide a ti. Tú la vida eterna, él un bocado.

Ansías la vida eterna, el pobre ansía comer algo.

Practica la misericordia en  la tierra para obtener la misericordia en el cielo..

Mi segunda oportunidad (1)

Quiero contar y compartir lo bueno que ha sido el Señor conmigo.

Aunque ahora no esté en mis mejores momentos, no  se puede olvidar algo que ha ocurrido. Que conste que yo tengo -afortunadamente- mucha fe, y puedo creer sin ver. Sin embargo las cosas que me han ocurrido se han visto, osea que aquí si que no hay vuelta de hoja:  La primera  que os voy a contar es mi segunda oportunidad.

Tras la radioterapia volví a casa. Parecía que todo iba bien, cuando de pronto ¡pum! Me encuentro mal  y me ingresan. En una situación comatosa, pocas esperanzas de vida le son dadas a mis padres. Tanto es así que mi madre le pide al capellán de la parroquia que me dé la Extrema Unción Tan tistes estaban mis  padres, que era mi hermana mayor la que me cuidaba. Ella es la que me cuenta -porque le  pregunté- que de pronto desperté, y le pedí un yogur. Y hasta ahora- ¿Aquí estoy no? No morí,   porque Dios no quería que muriese. Tal vez para que el mundo, cristiano y pagano, tuviera una prueba de que ahí está .¿Será tal su misericordia que, como dice La Madre Teresa de Calcuta, Dios nos  envía a ti y a mi para demostrar que todavía  ama al mundo?

Desdeluego yo lo sé e intento demostrárselo.

Pero muchos siguen ciegos. Tú, por favor ayúdame contándoselo a los pobres que aún no creen.

¡miedo fuera!

¿Sabeis qué? Tengo miedo. La doctora -del cuerpo– me cambió la medicación. Pero  mi puñ… miedo no me deja en paz. Tal es así que ha «rodeado» mis fuerzas para impedir que ni las vea ni las sienta, y así no logre convencerme de la eficacia del fármaco, que mañana al desayuno probaré. Es una sensación horrible, y creo que tremendamente lianta. Porque sólo busca hacernos creer que  nada es posible ¡y eso es falso! Por eso os aconsejo que intentéis vencerlo porque  en cuanto simplemente logréis hacerlo un poco,  aunque solo sea mínimamente, atisbareis lo que hay escondido y esa pequeña visión os dará tanta alegría, que luchareis con tal ahínco, que venceréis al miedo.

Bueno, ese es mi consejo. Desde luego me lo voy a aplicar. Espero que vosotros, cuando lo necesitéis, también.

 

Pedid, y se os dará

¡Oye, que sí! Le pedí ayuda a Dios con mi poema y ¡se lo leyó! La Pascua culminó el domingo, tras los cincuenta días llegó Pentecostés, y yo fui a misa y no paré de rogar a Cristo en la Cruz para que me diese su fuerza. ¡Y lo hizo! Aún mi cuerpo no está sano del todo, ya que la sanación del cuerpo puedo y  debo hallarla por otros conductos: una correcta medicación. Pero os aseguro que mi alma se llenó de fuerza. ¿Y por qué? Porque le pedí ayuda de corazón y me la dio.

PEDID, Y SE OS DARÁ

Y es que la misericordia de Dios es…inimaginable. Por mucho que creas no merecer algo,  por  mucho que sea cierto que otros lo merecen más que tú, por   muy convencido que estés de ser   un pecador,  por mucho que le des vueltas y más vueltas a tu cabeza, si le  pides a Dios aquello que TU ALMA necesita, sólo Él te lo dará. Porque, que yo sepa, médico de las almas sólo hay uno.

 

-poder- Pedir milagros

Pedimos milagros, como si no fuese el milagro más evidente el que los pidamos

Esta frase de Unamuno puede parecer a simple vista algo sin sentido, cuando realmente esconde la mayor verdad de todas. Y es que si pedimos, significa que existimos. Y si  existimos es que estamos vivos, y no sólo podemos pedir, podemos soñar, reir, cantar, besar, abrazar,…uff …infinidad de cosas, infinidad de milagros. Y solo por estar vivos.

¿Acaso el mayor milagro no es la vida misma? ¿Estar vivo? ¿No crees que despertarte, respirar, poder disfrutar de un nuevo día, no crees que eso es ya un milagro? Pues si encima pedimos otros…

¿Acaso el milagro más evidente no es «poder» pedir milagros?

A Dios

Escribo esta poesía al Señor pidiéndole mi sanación.

Pascua, por siempre pasión / que pronto culminarás / y con fuego quemarás / el  llanto en mi corazón. / Clávame tu aguijón, / carga con mis temores, / ardan mis sinsabores / que aunque orgullosa llevé / sé que sin ti no podré / librarme de esos ardores

que sólo Tú me mandaste, / para mi fuerza probar / y así poder constatar / que, como Tú me enseñaste, / sabiendo que me salvaste / tu ley  por siempre guardé / gracias a tanta Fe / que tu infinita bondad,  / espejo de caridad, / donde rota me miré

intentando descubrir / de mis males la razón, / entender mi desazón / y poderla diluir,/ y de muerta revivir / gloria que aun no merecida / con fervor te fue pedida, / con furor tu ira verá / sanando, si es tu voluntad / mi alma tuya, mi alma mía.

 

 

Gracias otra vez

Como mañana me voy de viaje hasta el martes, aprovecho y os cuento un pequeño milagro que me ha ocurrido esta tarde.

Hoy fui a mi visita al museo que hago dos veces al mes. Vine en un taxi y al bajar se me cayó, sin que yo me diera cuenta, la cartera. Sólo una hora después, una de las monitoras del museo me dijo que había llamado mi hermana para decírmelo y darme el número del taxista para que le llamara.. Yo estaba tan nerviosa que ni pregunté cómo pudo contactar con casa… Fijaos, el taxista al encontrar mi cartera, buscó algún teléfono al que llamar y lo encontró en una cita para el dentista que adjuntaba un número de contacto. Llamó allí, habló con mi hermana, ella me llamó, llamamos al taxista y él mismo se ofreció a traerla al museo y no aceptó el dinero que quise darle en agradecimiento. Mañana me voy de viaje y este hombre me salvó de ir indocumentada.

Gracias Señor,  por enviar ángeles a la tierra revestidos de hombres con buen corazón.

Ja, ja, ja

Una vez, en la iglesia española de París, donde iba yo siempre durante mis dos meses y medio que duró mi estancia en 1993 para mi radioterapia, tuvo lugar un suceso chocante:

Resulta que un domingo llegamos mi madre y yo, y nos encontramos con una iglesia abarrotada de gente, cosa poco frecuente al no tratarse de un templo francés. Poco tardamos en enterarnos, ya que el cura al empezar la eucaristía dijo que celebrábamos la misa por un chico fallecido en accidente pocos días antes. Al llegar la homilía, el cura dijo más o menos: Hoy la iglesia está llena porque habéis venido a despedir a vuestro amigo. Pero no venís con frecuencia, y sólo venir hoy no sirve, porque ¿Quién os dice que al salir de aquí no os vaya a pillar un coche?

Tal cual.

Desde luego si el cura pretendía ganarse adeptos, no creo que los consiguiera aquel día. Me temo que esos chicos no salieron con muchas ganas de volver. Si, como dijo el presbítero, nunca iban, está claro que el sermón no fue nada adecuado ni convincente para creer en Dios , cuando hay tantas cosas bellas que se puedan decir del Señor. A mí el suceso me hizo gracia porque no me afectó lo que dijo lógicamente, si me pillara un coche ¡Dios no lo quiera! creo que el Señor me llevaría al cielo, pero si que me asombré con el poco tacto de aquel religioso, «inter nos»: ¡vaya curita!

 

Pascua

Dice el himno:

Pascua, eterna novedad

Pero la novedad…no puede ser eterna. La misma palabra lo dice: la novedad indica algo nuevo, algo que nunca fue y, que una vez que llega, ya nunca más lo será. ¿Y la palabra eterna? Esa si que fue, y es, y será por siempre. ¿Entendemos estas palabras? Desde luego, ciñéndonos al lenguaje humano, que sólo entiende principio y fin, diría que no.

Sin embargo, en el lenguaje divino la vemos muy normal: vida eterna, amor eterno, morada eterna. ¡Por eso la proclama el himno! Porque nosotros, cristianos, buscamos lo eterno. ¿cómo? con la FE. Y lo más bonito es que gracias a ella, podemos entender, ya desde aquí, que esa eternidad existe y que Dios permite que disfrutemos de ella desde ya ¿Y cómo? Cumpliendo su mandamiento: EL AMOR.

Así se comprende que la Pascua sea eterna novedad, porque cada año El Señor, con su misericordia y nuestro arrepentimiento, perdona nuestros pecados y nos transforma en un ser nuevo, y cada año,  con la fe y con el amor, convertimos ese momento en un don eterno.