sacian su sed en el mismo que provoca su sed

¿Verdad que parece contradictorio? Yo tampoco lo entendía pero el que lo cuenta, San Gregorio Magno, me lo ha hecho ver «maomeno» bien; digo esto porque los  santos son muy santos, pero a veces demasiado rebuscados…creo.

Primero dice que todo el que pide cree estar lejos de aquél a quien pide. Sin embargo las almas, dice, a pesar  de estar muy unidas a Él, no paran de alzar su voz pidiendo cosas al Señor .¿Por qué? Pues porque cuanto más unidas están a Él, más impulsadas a pedirle lo que saben que Él tiene, es decir, piden lo que saben que es su voluntad. Además  Dios se entristecería si viera que las almas no piden aquello que Él está deseando darles. Por eso, siempre según el santo, se sacian en lo mismo de que hambrean en su plegaria, sacian su sed en el mismo que provoca su sed.

Bien, pues si lo dice un Santo, y nosotros también tenemos alma, saciemos nuestra sed pidiéndole lo que sabemos que Él tiene: nuestra salvación. Tengamos sed, y saciémosla ya, pues sabemos que un día será por siempre saciada.