Del mal…

Me doy cuenta de que no tengo derecho a decir que me encuentro mal .Aclaro. Lógicamente, si estoy mal de verdad, no sólo tengo derecho a quejarme, es que debo hacerlo,   para que los demás puedan saber qué hacer. Pero no hablo de eso. Hablo de sentirme mal, apagada, indiferente, aún encontrándome bien. Es que me parece que no me doy cuenta del privilegio que tengo… Tengo tantas cosas, que ni  me paro a apreciarlas. Y entonces me pregunto ¿y por qué? Y me respondo: ni idea. Pero desde luego, las cosas que uno desconoce, si le parecen que son un lujo, debe apreciarlas como tal, y punto. Y empezar a sentirse mejor ¿no?