Tu don

Perdonad por no haber escrito ayer.  Tuve uno de mis malos momentos, y aunque yo sé que es precisamente ahí cuando debemos demostrar nuestro amor a Dios, esmerándonos en hacer buenas obras con nuestros hermanos, reconozco que a veces cuesta. Ya sabeis que en este blog intento contar cosas que puedan interesar o gustar.  En fin,  que para mí es mi humilde aportación -entre otras- a la labor que Él nos encomendó; El nos dio un don, recuérdalo, siempre da un don, tal vez no sea el que más hubieses deseado, pero es el que tienes, y el que si utilizas con amor, acaba por gustarte. Yo no tengo el don de ser bonita, ni el don de caminar bien, no sonrío como me gustaría, ni hablo con elocuencia. Pero puedo escribir. Y eso es lo que hago. Busca tu don y explótalo. ¡Verás qué gusto!