Sábado Santo

Hoy, sábado de sepultura, Jesús, ya muerto en la carne, desciende a los infiernos. Y siempre me he preguntado ¿y para qué? ¿por qué? Si Él no tiene pecado entonces ¿por qué bajó? Pues hoy una lectura, cuyo autor tristemente no se conoce, me ha facilitado la respuesta: bajó para rescatar a Adán quien, junto a Eva, lloraba su pecado entre llamas insoportables. Pero Jesús le salvó -y con ese gesto nos salvó a todos-  perdonándole y haciéndole uno consigo mismo,  para volver de una vez por todas al paraíso, que ya nunca abandonará.