El juego de ojos

¿Os habéis fijado en que con un sencillo juego de ojos y un poco de fe, podemos percibir éste y el mundo prometido en tan sólo unos segundos?

Me explico. Es fácil: sitúo mi ojo hacia arriba, miro al cielo, y ya está. El firmamento entero para que yo lo sueñe y lo disfrute ya desde aquí. Vuelvo el ojo hacia abajo y veo la tierra. Miro  arriba, veo ángeles. Miro abajo veo hombres. Miro arriba veo tranquilidad. Miro abajo y veo prisas. Miro arriba y veo Paz. Miro abajo y veo guerra…

Y me pregunto ¿Cuándo veré lo mismo mire donde mire? Creo que aquí abajo tenemos una «submirada» de arriba y abajo, pero cuando la superemos -y creo firmemente en ello–, veremos el mundo igual, miremos a donde miremos.