Más Amor

Dice el himno de los Laudes de hoy

Para que nunca la amargura sea / en mi vida más fuerte que el amor / pon, Señor, una fuente de alegría / en el desierto de mi corazón

Pues sí, parece que todos vivimos allí. Yo por ahora, y como dije en el blog anterior, tengo el don, concedido por Dios, de la alegría, y la amargura no suele ser más fuerte que el amor. Aunque a veces, como este viernes, sí que lo es. Por eso ¡ojo! No nos salgamos del oasis que el Señor nos dio en medio del desierto porque, si bien El nos lo regaló, también Él nos dejó libres para permanecer o marcharnos.

Yo no sé tú, pero yo siempre que me marcho, que lo hago, me desoriento y lo paso mal. Afortunadamente la misericordia de Dios conoce mi fe y me lleva de vuelta. Pero ¿qué pasaría si perdiera mi fe? ¡¡¡Noooo!!!