Para Charito

«Desterrad la amargura» dice San Pablo

Pero hoy es difícil. No dejo de sentir alegría ante mis semejantes. Ése es un don que Dios me ha reglado y  yo nunca dejo  de agradecer Pero cuando estoy sola, cuando no tengo delante a nadie a quien alegrar, me llega de golpe la amargura. Y es que te fuiste,   Charito. Y no pude decirte adiós, no pude ver tu sonrisa, sentir tus manos sobre las mías, oír tu voz susurrando en mis oídos. No pude. Y sé que es tan sólo vanidad, porque sufro, si, pero por mí. ¿Cómo voy a sufrir por ella si ya descansa en el Señor? Si alcanzó la felicidad ¿Cómo oso sentir pena? Pues la siento.