Grande

¡¡¡Me voy a Londresssss!!!

Mi vecinito Borja, que vive allí desde hace unos años,, va a estrenarse como tenor en su ópera prima, y me invitó. ¡’Qué ganas! Bueno pues desde hace unos días, aunque no lo creáis, he estado sintiendo, sin saber por qué, desasosiego y una especie de miedo irrefrenable. Sin embargo, no he dejado ni un momento de mostrar mi alegría a los demás, pues yo sabía que, aunque escondida,, estaba ahí.

Y, efectivamente, volvió. A escasas horas de irme volvió. Y es que El Señor no deja de probarme, a la vez que me muestra, una y otra y otra vez, que siempre esta ahí, que siempre estará.

Ojalá tuviese alguna forma de contagiar mi sentimiento a todo el mundo, porque lo que siento es tan grande, que debería experimentarlo cualquiera. Pido a Dios que así sea.

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Escuchar vs oir

Ayer, en la misa de la parroquia de Los Dolores, el curita habló de lo diferentes que son oir y escuchar. ¿Por qué en la Transfiguración dijo Dios:»Éste es mi hijo predilecto. ESCUCHADLE»? Precisamente por esa diferencia. Y es que es tan distinto oir de escuchar. Como dijo el presbítero, hoy en día cuanta gente oye sin escuchar. Y añado  yo : ¿y los que no oyen y sí escuchan? Los que pierden audición no por ello dejan de escuchar Su voz -como en la canción de misa-, incluso escucharán mejor. Y los sordos de nacimiento estoy convencida de que Dios, de alguna forma, les «hace escuchar su voz»

Así que todos, si queremos podemos. ¡¡a escuchar se ha dicho!!

Me emociona

Ayer fui a comer con  mis antiguos compañeros del cole.. Llevamos ya unos pocos años haciéndolo. Y sigue pareciéndome maravilloso. Me emociona ver gente que conozco desde hace tanto tiempo. Pero hay otra cosa que me emociona aún más: pensar en la que me queda por conocer -si Dios me lo permite claro-.  A mí y a todas las personas que ronden mi edad-45- nos pueden  quedar muchos años para conocer gente; fantástica, triste, alegre, callada, vivaracha, encantadora, relevante, del montón… todos nuevos y desconocidos. Y a ti, persona mayor que te quedan menos años ¿Quién te dice que mañana no encuentres a la persona que marque tu vida? Lo que si es seguro , y esto para mi generación también, es que  cuando abandones este mundo, hallarás a quien te cuide para siempre.

 

Himno

¿Para qué los timbres de sangre y nobleza?

Nunca los blasones

fueron lenitivo para la tristeza

de nuestras pasiones.

¡No me des coronas, Señor, de grandeza!

¿Altivez? ¿Honores? Torres ilusorias

que el tiempo derrumba.

Es coronamiento de todas las glorias

un rincón de tumba.

¡No me des siquiera coronas mortuorias!

No pido el laurel que nimba al talento,

ni las voluptuosas

guirnaldas de lujo y alborozamiento.

¡Ni mirtos ni rosas!

¡No me des coronas que se lleva el viento!

Yo quiero la joya de penas divinas

que rasga las sienes.

Es para las almas que tú predestinas.

Sólo tú la tienes.

¡Si me das coronas, dámelas de espinas! Amén.

Mi Fe

Mañana voy a ver a mi amiga Charito. Voy a su nueva casa, que ya conozco, y a la que antes fuimos de visita juntas tantas  veces. Ahora es distinto, soy yo la que va a visitarla ya que ella es la nueva y orgullosa inquilina del lugar. Sé bien que el lugar es agradable.  Tengo entendido que es un sitio tranquilo, donde la compañía es la mejor y el trato más que adecuado. Me consta que ha hecho una buena elección y por eso, aunque ya no viva tan cerca, sé que puedo venir a visitarla cuantas veces quiera. Y encima en el teléfono privado que tengo instalado en el corazón, tengo línea directa con ella.

Ventajas de tener mucha FE. Pero vamos, que no la tengo en exclusiva. Y me encantaría compartirla contigo.

Como el sol

Lo primero, perdón por no escribir ayer. Lo olvidé…para qué engañaros…

Pero como no hay mal que por bien no venga, esta mañana leí algo en el periódico que me hizo pensar: ya sabeis lo ocurrido en Florida, ese terrible atentado. Bueno pues los   habitantes del pueblo concreto donde sucedió, organizaron una vigilia para demostrar que el amor siempre superará al odio– Y tenían un lema, un hermoso lema que quiero compartir con vosotros:

«si el sol se levanta todos los días, nosotros nos levantaremos también»

Y ten por seguro que el sol siempre está. Incluso los días nublados, se esconde pero sigue ahí. Y si de noche se acuesta, es para levantarse en otro sitio. Y cuando se acueste allí, se levantará en el siguiente. Y siempre así.

¿A que es maravilloso? Pues nosotros como el sol, siempre levantándonos, seguros de que siempre volverá a salir.

¿A quién se parecerá?

Ceniza

Miércoles de Ceniza, oh tú que extiendes
tus nubes rosadas
sobre la ciudad de mis pensamientos,
igual que en la otra de calles pobladas!
Es en ésta que algún sonriente rayo
del sol de febrero
deja la alegría.
También sonríen mis nubes, cruzadas
por un chorro de poesía.

Es como una vuelta eterna al principio,
es la juventud siempre renovada.
De la neblina del mucho pensar
surge una palabra
toda iluminada
con un sentido nuevo: la niebla se deshace,
y el pensamiento toma otra vez fuerza;
un día, esta palabra te tendrá
a ti; también a ti, al verla impresa;
y también a tus ojos atónitos brillará
en ese instante, como recién creada.

 

Hermoso extracto de una poesía de Joan Maragall

Si lees con atención, entenderás, creo yo, el sentido de la Conversión

Más Amor

Dice el himno de los Laudes de hoy

Para que nunca la amargura sea / en mi vida más fuerte que el amor / pon, Señor, una fuente de alegría / en el desierto de mi corazón

Pues sí, parece que todos vivimos allí. Yo por ahora, y como dije en el blog anterior, tengo el don, concedido por Dios, de la alegría, y la amargura no suele ser más fuerte que el amor. Aunque a veces, como este viernes, sí que lo es. Por eso ¡ojo! No nos salgamos del oasis que el Señor nos dio en medio del desierto porque, si bien El nos lo regaló, también Él nos dejó libres para permanecer o marcharnos.

Yo no sé tú, pero yo siempre que me marcho, que lo hago, me desoriento y lo paso mal. Afortunadamente la misericordia de Dios conoce mi fe y me lleva de vuelta. Pero ¿qué pasaría si perdiera mi fe? ¡¡¡Noooo!!!

Para Charito

«Desterrad la amargura» dice San Pablo

Pero hoy es difícil. No dejo de sentir alegría ante mis semejantes. Ése es un don que Dios me ha reglado y  yo nunca dejo  de agradecer Pero cuando estoy sola, cuando no tengo delante a nadie a quien alegrar, me llega de golpe la amargura. Y es que te fuiste,   Charito. Y no pude decirte adiós, no pude ver tu sonrisa, sentir tus manos sobre las mías, oír tu voz susurrando en mis oídos. No pude. Y sé que es tan sólo vanidad, porque sufro, si, pero por mí. ¿Cómo voy a sufrir por ella si ya descansa en el Señor? Si alcanzó la felicidad ¿Cómo oso sentir pena? Pues la siento.

La soberbia

Hoy quiero hablar de la soberbia. Y para ello quiero usar unas palabras de San Pablo en una de sus cartas a los romanos: compara a Dios con un árbol. Jesucristo sería la raíz y nosotros las ramas. Si está consagrada la raíz, también lo están las ramas.

Han desgajado, dice el santo, algunas ramas que perdieron la fe y te han injertado a ti. ¡Pero no presumas! Recuerda que tú no sostienes a la raíz, sino que ella te sostiene a ti.  Tú te mantienes por la fe, pero si tu soberbia hace que que Dios te arranque del árbol, tú, que tan sólo eres un injerto, cuánto más fácil será reinjertar a los que arrancaron, siendo éstos brotes nacidos del tronco, si se redimen.

Por eso hemos de mantener nuestra fe y no vanagloriarnos de nuestros logros. Yo soy la primera que caigo en la trampa cuando algo me sale bien. Pero me doy cuenta cada vez más a tiempo y así, gracias a mi fe, me conservo en el árbol.

¡Ojo!