«Salve»

Para empezar, pido perdón por no haber escrito el viernes, pero tengo una buena excusa: estaba de convivencia con mi comunidad. Precisamente ahí tuvo lugar lo que voy a contar.

Ayer por la mañana estaba aún en la cama cuando decidí rezar una «Salve». Al terminar, me percaté de que había omitido, sin querer, un versículo ¿y sabeis cuál?

EN   ESTE VALLE DE LÁGRIMAS

Pero no fui yo quien lo omitió, fue Dios quien lo hizo. El sabe que afortunadamente ahora no vivo en un valle de lágrimas, sino más bien en un valle de suave algodón blanco. Muchos son los motivos que pudieran  provocarme lagrimas, pero más son, sin duda, los que me causan alegría: desde que  me levanto hasta que me acuesto, toooodo el día transcurre entre algodón. Con Dios al lado claro.

¿A que recé correctamente?

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