Pedir bien

El viernes vinieron mis sobris a comer y pasar la tarde. Esa noche tuve una cena. El sábado me fui a comer  fuera, y hoy domingo hemos sido 10 a la mesa, de ellos 4 niñas. Y diréis ¿y esto a qué viene? Pues viene, viene. Hasta hace unos años, pocos, me era impensable salir de cena si había tenido una comida el mismo día. Una salida ya bastaba para cansarme. Y ahora incluso tras comida y cena,  tengo comida los dos días siguientes. Y  aquí estoy, tan pancha. A muchos, esto les parecerá normal,  pero para mi no lo es. Pero eso sí, estoy dando continuamente gracias a Dios, porque me da las fuerzas necesarias para esto. Y ¿sabes por qué? Porque se las pido de corazón. Porque las necesito para mi día a día. Y si encima me valen para divertirme ¡uauuuu!

Haced lo mismo, pedid lo que de veras necesitéis, de corazón. Y ya veréis.