Auswitz II

Ya voy más avanzada n mi libro. Gracias a Dios, estoy muy animada y positiva, porque las atrocidades que se cometieron allí son para deprimir a cualquiera. Pero, aun a riesgo de repetirme, quiero subrayar la fuerza de algunos, entre ellos el autor del libro,  para llevar este suplicio. Y,  repito ¡¡¡menuda lección de vida!!! Nos dice, nos ensaña, incluso nos OBLIGA a nunca quejarnos. Un ejemplo. Cuenta el autor que una noche vio a un compañero que dormido se removía porque tenía una pesadilla.  Quiso despertarle pero se frenó a tiempo  pensado que no había una pesadilla peor  que la de estar en el campo de concentración

Yo creo que si ellos aguantaron, NO_TENEMOS_DERECHO_A_SENTIRNOS_DESGRACIADOS_NUNCA. NUNCA.