Hágase tu voluntad

San Agustín, hablando de la oración que, según él, es la oración por antonomasia, que no es otra sino el Padre Nuestro, dice dos cosas, para mí, muy significativas:

Al desgranar la oración para explicar cada versículo, cuando habla de «no nos dejes caer en la tentación», dice que le pedimos a nuestro Padre ayuda para no consentir  la seducción ni ceder ante la aflicción. En otra lectura, al referirse a San Pablo pidiéndole ayuda ante su aflicción, el Señor le contesta negativamente, diciéndole «te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad». Y el santo nos remite a las palabras de Jesús quién, ante su inminente ejecución, pide ayuda a Dios, pero termina su petición con «…pero hágase Tu voluntad» Dice San Agustín que debemos tolerar nuestro pesar con abnegación y paciencia, porque SIEMRE  se hará la voluntad del Señor, no la nuestra.

Y como la voluntad de Dios fue, es y será siempre nuestro bien, aunque no lo entendamos ( dice San Agustín que no sabemos pedir lo que nos conviene), lo aceptamos sabiendo la Paz que nos espera un día.

¡Y es cierto! Pasé un mal verano, pidiéndole ayuda a Dios cada noche, pero no me la daba ¿o si?…Me sentía débil, pero ahora que pasó, me siento MUY fuerte. Todos los que sufrís, sólo os doy un consejo. PA-CIEN-CIA. Ah! y suspirad.