Pianos

Estoy convencida de que el cielo está lleno de pianos.

El otro día escuché, por casualidad, un concierto de piano en la radio. ¡No podeis imaginar la sensación de paz que me produjo! Era una música suave, lenta, melodiosa, que por un momento me hizo olvidar todo lo que me rodeaba, me hizo parar lo que estuviera haciendo, para concentrarme únicamente en el sonido pausado, pero lleno de vigor, de sus notas. Tan sólo veía en mi mente los dedos del pianista pulsando cada tecla con amor infinito, y se me antojaban los dedos de Dios,  que conseguían que me sintiera como yo imagino que debe sentirse uno en el cielo, cómo yo me sentiré si Dios me concede el privilegio de ir allí. . Bueno, la verdad creo que ni tan  siquiera ese instante, ni ningún otro, por hermoso que nos parezca, podrá nunca compararse con lo que -¡ojalá- sentiremos allí. Pero por ahora me conformo con el sonido de un piano, mientras dejo volar mi imaginación.

¡Deja que la tuya también vuele!