Hasta yaaaa…

Dice el libro de los Proverbios:

«la sabiduría pregona, la prudencia alza la voz»

Y yo me atrevo a añadir…

«mientras que las palabras se suavizan, hasta el  punto  -creo yo- de desaparecer cuando sea necesario y preferible»

Con este pensamiento  para meditar os dejo porque…

¡¡¡me voooooy!!!!! ¡Qué ganas!

Pero a fin de mes volveré, no os librareis de mí, jeje.

¡Que Dios os cuide! Y que vosotros y yo cuidemos a Dios.

FELIZ VERANO

 

 

 

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El don

Ayer mismo un compañero me comentó lo bella que le había resultado una situación que para muchos legos pudiera pasar desapercibida. Y es que es cierto. Las personas que se empeñan en no creer lo evidente, lo único que nos salva de contemplar tanto horror -culpa nuestra- ,  esas personas es imposible que puedan disfrutar de cosas, en apariencia, normales.

Y es que los cristianos, los que de verdad nos sabemos queridos y protegidos por Jesús, tenemos un don: somos capaces, gracias a Él, de disfrutar de lo simple como si fuera extraordinario, vivimos la vida entre una aceptación alegre y voluntaria del dolor, y una esperanza que nos acompaña permanentemente.

Como siempre, gracias

Huele, huele…

Hoy en las preces vespertinas se habla de la «fragancia de Cristo».

¡¡Qué trío de palabras más sembrao!!

¿No os resulta maravilloso? Mmmmmmm ¡Qué bien huele! ¿Qué es?  Es Cristo.

¡Y es verdad! En un paseo por el campo, aspirando el salitre del mar, anticipando con el olor una hermosa lluvia…¿No es a Dios a quien olemos? Y me atrevo a decir que aunque el aire -puro y no viciado- sea inodoro, todo aquel que lo respire sabiendo que lo que entra en su interior es un regalo llamado VIDA, sabe bien a quién dar las gracias.