Bendito jueves

¡Por fin! Por fin recordé lo que quería escribir. Bueno, eso no es del todo cierto, porque tuve que buscar….¡pero lo encontré!

El pasado jueves tuve un día movidito. No me dio  tiempo  de rezar Laudes, ni tampoco Vísperas. De modo que, ya en la cama, recé Completas. Y…

¡¡Qué lindo!! Los últimos cuatro versos del himno (como no) me encantaron:

Tú nos darás mañana nuevamente

la antorcha de la luz y la alegría,

       y por las horas que te traigo muertas,

      Tú me darás una mañana viva. Amén

Precioso. Y tan lleno de esperanza… Fijaos: Cada día que termina, por mucho que queramos, ya murió, y ya nunca podremos cambiar lo que hicimos. Peeeeeero…..Él nos da una mañana viva. VIVA. Entonces todo aquello que ya no podemos cambiar, hoy SÍ que lo podemos enmendar. Y así, cada día, cada mañana, cada año, lo convertiremos en nuevo y, por supuesto, en mejor.